1Tiene el doctor Julio Estévez la teoría de que una persona que interpreta a Mozart es incapaz de empuñar un Kalashnikov, de lo que se deduce que para garantizar la paz mundial no hay más que entregarse en brazos de la música. Él procura hacerlo a diario, a ratos como oyente y a ratos como ejecutante. Y, una vez al año, propicia que puedan hacerlo los amigos. El concierto de verano en su casa de Baíña (y de Carmen Salgueiro) es ya un clásico, en el que en cada nueva edición (y van quince) hay sorpresas.
Alrededor de un centenar de personas aplaudieron con ganas las actuaciones de Begoña Salgueiro (soprano) y Julia Estévez (flauta travesera), acompañadas al piano por Rasa Jakutyte y al chelo por Javier Madrigal. Muchos de los asistentes han sido testigos de la evolución profesional de Julia y Begoña desde sus inicios. De hecho, esta cita veraniega nació como una especie de regalo para premiar su esfuerzo. Ya se sabe que no hay nada que alimente más a un artista que los aplausos. Quince años después las que hacen el regalo son ellas.
Entre el auditorio (otro mandamiento de las tablas de la ley juliana), personas de las más variadas procedencias profesionales e ideológicas, que luego compartieron charla y cátering (comandado por Cayetana Estévez) hasta muy altas horas. Allí estaban, por ejemplo, los galenos Pedro Gil, Francisco Rey, Miguel Mora, Moncho Villamarín, Mercedes Castro, Antonio Facal..., los empresarios Jesús Martínez, Carlos Pérez Costas, Julio Gómez... Y allí estaban también Xesus López, Laura López, Carlos Núñez, María Alonso, Bieito Ledo, Alfonso Zulueta, Maximino Zumalave, Abel Losada, Óscar Valado, Xerardo Estévez, Antón Pulido, Luis Espada... Algunas de las sorpresas de la noche las protagonizaron los tres últimos. El exalcalde compostelano, ante la insistencia de la concurrencia, recordó sus lecciones de piano interpretando a Chopin; el pintor sus años de seminario en clave gregoriana, y el Valedor su querencia por el tango. El que tampoco se libró de las peticiones del respetable (afortunadamente) fue Zumalave. Un lujo.
Más Moreda
2Ciento veinte años de historia avalan la trayectoria de la familia Moreda en el mundo de la peluquería. Desde ayer Rosa María Moreda cuenta con nuevo local (ya tiene otros cinco) en la calle Gran Vía. Es de valorar que en los tiempos que corren haya gente dispuesta a invertir y a crear puestos de trabajo.
Golf
3Otro que ejerció de anfitrión fue el excéltico Paco Doblas que, un año más, organizó el torneo de golf Palo de Plata en el campo del Balneario de Mondariz. Una inoportuna lesión que requirió escayola, le obligó a quedar en dique seco. Los que sí se batieron el cobre fueron Manu Sarabia, Cecilio Alonso, Lorenzo Rico o Juanón de la Puente.