Carteles para toda la vida

Juan Manuel Fuentes Galán
juanma fuentes VIGO / LA VOZ

VIGO

Las obras públicas acaban, pero los letreros con frecuencia permanecen

02 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace ya unos pocos años que José Manuel Figueroa dejó de ser concejal de Urbanismo e Infraestructuras. Por aquel entonces, mediada la década pasada, Concello y Ministerio de Fomento llegaron a un acuerdo para transferir a la Administración municipal la titularidad y las competencias sobre la avenida del Aeropuerto.

Hasta ese momento se trataba de una carretera más gestionada por el Gobierno central, pese a que desde mucho antes se había convertido de facto en una vía urbana y en parte de su trazado en una calle más. Para aceptar el nuevo vial el Concello exigió a Fomento que lo reformara, algo que hizo con una inversión superior a los dos millones de euros.

Lo que no podían imaginar los vigueses, ni mucho menos los vecinos de O Calvario, es que varios años después el cartel que anunciaba la obra, situado en la plaza de Aragón, seguiría plantado allí, ajeno al paso del tiempo. De hecho, casi nadie repara en el cartelón metálico situado junto al instituto de O Calvario y que, en la práctica, se ha convertido en un elemento decorativo más.

Tanto, que ni la reciente reforma de la plaza con la instalación de tres fuentes luminosas y la reparación de las aceras, fue suficiente para que alguien reparara en el cartel y lo sacara de allí. Caballero y la entonces concejala de Vías y Obras, Isaura Abelairas, visitaron el lugar con frecuencia, y también los técnicos municipales, pero el cartel se ha mimetizado con el paisaje urbano y resiste cualquier eventualidad.

Y no es el suyo un caso aislado, aunque no son muchos lo que tienen tanta antigüedad. Un paseo por cualquier zona de la ciudad permite descubrir carteles de todos los pelajes, algunos de ellos colonizados para la colocación de cartelería de papel. Ocurre con el existente en Urzaiz esquina a Escultor Gregorio Fernández, una calle cuya humanización inauguró Caballero meses atrás. El alcalde visitó las obras varias veces y se permitió darle el visto bueno en solitario sin contar con la Xunta, pese a que las había financiado. Al final, ni el Concello ni la consellería de Medio Ambiente se preocuparon de retirar el cartel de una de las principales arterias de la ciudad.

Lo cual, por otra parte, forma parte de una tradición inexplicable, que nadie cuestionaba y posiblemente relacionada con la desidia. Hay cartelones olvidados en Urzaiz, pero también pueden encontrarse a muy pocos metros de la Porta do Sol, el centro neurálgico de la primera ciudad de Galicia. En la imagen se ofrece el letrero metálico del proyecto de reforma de la plaza de El Pueblo Gallego, frente a la sede del Colegio de Arquitectos, que por su tamaño e impacto merecía haber sido retirado de inmediato.

En cualquier caso, se mantienen los grandes pero también los pequeños, por mucho que estén apoyados sobre bloques de hormigón. Con ellos se identificó los proyectos de humanización financiados con fondos municipales. A modo de ejemplo (seguro que por la ciudad hay muchos más) en la imagen pequeña aparece un cartel municipal de Alcaldía publicitando la reforma de la Travesía de Vigo. Como en los casos anteriores, las obras empiezan a ser un recuerdo... pero los carteles permanecen quizás para que no se olviden.