A la caza (agresiva) del cliente

María Jesús Fuente Decimavilla
maría jesús fuente VIGO / LA VOZ

VIGO

La asociación de empresarios del Casco Vello denuncia que algunos restaurantes destinan cada vez más personas a captar comensales

26 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Lo denunciaron hace dos años y buena muestra del caso que les hicieron es que, lejos de desaparecer, las personas que captan clientes para los restaurantes del Casco Vello se han convertido en una plaga este verano.

La difícil situación económica que atraviesan algunos negocios les ha llevado a recurrir a fórmulas más agresivas. Si bien se da el caso de propietarios de establecimientos que se limitan a entregar un folleto en la calle con el menú de su local, otros llegan al punto de levantar a los potenciales clientes de las terrazas de la competencia para trasladarles a su local, según denuncia la presidenta de la asociación de comerciantes y empresarios Vigo Vello, Itos Domínguez. Explica que algunos restaurantes tienen hasta a quince personas en busca de clientela, a los que, dice, les pagan unos dos euros por mesa, más la comida.

Para lograr su objetivo los trabajadores utilizan todo tipo de tretas. Desde poner verde a la competencia acusándola de precios muy elevados o de escasa calidad, hasta explicar que apenas tienen productos en la carta en comparación con la que ellos les muestran. A esto se vienen a sumar ofertas de botellas de vino gratis u otro tipo de productos gastronómicos.

Vigo Vello ha pedido la intervención del alcalde, Abel Caballero, y del subdelegado del Gobierno, Delfín Fernández.

Itos Domínguez entiende que lo mejor sería hacer una ordenanza municipal que regule la publicidad en la calle. A su juicio, la situación actual demuestra que no es suficiente con editar un bando, como se hizo en el 2009, basado en la ordenanza urbanística reguladora de la publicidad exterior. Esta permite el reparto individualizado de propaganda o información escrita en la vía pública con autorización municipal previa. A esto se suma la obligación de que el reparto se haga a menos de cien metros del establecimiento.

En un principio los clientes se captaban en el entorno del restaurante publicitado, aunque poco a poco se fue ampliando el radio de acción y en la actualidad se da el caso de trabajadores que se sitúan a 300 metros.

Competencia desleal

Vigo Vello no se opone a la publicidad, pero sí a la competencia desleal con métodos agresivos como el de levantar a los turistas de unos locales para llevarlos a otros. Reclama que se vigile para que no se aborde a la gente de forma tan incorrecta.

«No se puede dar esa imagen», dice Itos Domínguez. Si con la ordenanza actual no es suficiente, dice, habrá que cambiarla, aunque sospecha que el verdadero problema es la vigilancia para hacer que se cumpla. Asegura que todos los días recibe protestas de los hosteleros del barrio antiguo. Las zonas más castigadas son O Berbés, Cánovas del Castillo, estación marítima, Teófilo Llorente, plaza de A Pedra y entorno de la Constitución.