Más de 10.000 trabajadores y 150 empresas se enfrentan a una temida reconversión final
17 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Unos dicen que es la tercera, otros hablan ya de la cuarta, pero de lo que ya nadie duda es de que esta es la reconversión final.
La industria naval de la ría de Vigo vive días de convulsa incertidumbre. Nadie, hace dos años, cuando la cartera de pedidos sumaba 2.500 millones de euros y los sindicatos movilizaban a la masa obrera al grito de «¡lume!» para subirse el sueldo un 7%, podía imaginarse un escenario tan desolador.
Nadie, hace dos años, se imaginaría la liquidación del constructor de megayates M. Cíes, ni a los dos mayores astilleros de la ría de Vigo, Hijos de J. Barreras y Factorías Vulcano, en suspensión de pagos. Nadie podría creer que en solo dos años el sector pudiera perder 4.000 empleos, ni que 100 de las principales industrias auxiliares se vieran obligadas a mandar para casa a plantillas enteras por falta de trabajo.
«Casi nadie lo creía ni siquiera hace un mes -recuerdan fuentes del sector-, cuando los astilleros y auxiliares dieron la voz de alarma en todos los despachos (Gobierno, Xunta, Concello) ante la inminente estocada mortal que Bruselas nos tenía preparada». La estocada llegó en forma de expediente y consiguiente supresión de la fórmula de incentivos fiscales (tax lease) que garantizaba la competitividad de la industria local frente a países de más bajo coste.
La consecuencia inmediata es que la pérdida de la bonificación bloquea la contratación de nuevos buques que ya estarían inyectando carga de trabajo en las gradas, según ha asegurado Barreras esta semana. «La razón es obvia: ninguna armadora está dispuesta a encargar un barco en un astillero que no ofrece ningún tipo de incentivo, sobre todo, cuando el resto de los países de Europa siguen aplicando sus respectivas fórmulas de descuento», explican los empresarios. El problema se agrava por momentos, ya que la Dirección General de Competencia de la Comisión Europea que gestiona el español y socialista Joaquín Almunia anuncia una tramitación larga antes de levantar el veto al tax lease o permitir una alternativa.
¿Qué han hecho mal astilleros, auxiliares y sindicatos? La pregunta está en el aire, pero la realidad hoy es que 150 empresas y 10.000 trabajadores de la comarca de Vigo tienen motivos fundados para temer por su futuro. Y ante el temor y la falta de respuesta política, los trabajadores se lanzan al rescate del naval por todas las vías a su alcance: rebajas de sueldo, encierros, movilizaciones...
El problema del naval de la ría de Vigo es de tal calado que UGT, CC. OO. y CIG han dejado a un lado sus diferencias para unirse en la convocatoria de una manifestación, el próximo jueves 21 de julio, que también, y sorprendentemente, cuenta con el apoyo expreso de las cuatro principales patronales de la provincia de Pontevedra
Factorías Vulcano entró en concurso de acreedores en enero de este año, con una deuda que ronda los 90 millones de euros, y con un buque en la cartera de pedidos, cuya entrega está costando sudor y parte de los salarios de los trabajadores, que han cedido una media de entre 400 y 500 euros de sus nóminas mensuales para llevar la obra a buen puerto.
Gracias al sacrificio asumido por la plantilla, el astillero tiene asegurada la terminación del buque sísmico, que contó en su día con la financiación de 21 millones de euros avalada por la Xunta de Galicia. «El compromiso de la dirección y todos los trabajadores de Vulcano con el futuro del astillero ha quedado demostrado con el acuerdos laborales alcanzado, y por ello tenemos plena confianza en nuestra capacidad para superar con éxito el concurso», dicen los trabajadores, que dan por seguro que el buque se acabará para su entrega en septiembre.
Ahora los temores de la plantilla están puestos en las dificultad añadida por Bruselas con el bloqueo del tax lease. «El proceso concursal, que acabará probablemente con la aprobación del convenio entre el deudor y los acreedores en septiembre, será viable si se producen nuevas contrataciones». Vulcano negocia un buque con la naviera noruega Rieber Shipping, pero su pedido depende del tax lease.
Nadie podría imaginar que en solo dos años el sector perdería 4.000 empleos
El problema es de tal calado que UGT, CIG, CC. OO. y la patronal irán juntos en la manifestación