A pesar de casi no haberse reforzado, el club se fija la meta del ascenso directo
14 jul 2011 . Actualizado a las 17:23 h.El Celta inicia hoy en A Madroa la pretemporada de un año que pretende convertir, una vez más, en el de su regreso a la élite. Tras cuatro intentos fallidos con siete técnicos distintos, Stoichkov, López Caro, Antonio López, Alejandro Menéndez, Pepe Murcia, Eusebio y Paco Herrera, será este último el que busque la gloria que la pasada campaña le negó el play off, y un horroroso último tercio del campeonato de liga.
Con solo tres refuerzos, uno por línea, la llegada de Oier para la defensa cedido por Osasuna, y de dos jugadores libres como el centrocampista Natxo Insa y el delantero Mario Bermejo, el objetivo del club vigués ha cambiado. Este año la meta marcada es la del ascenso directo, por encima de la petición de la pasada campaña que se fijaba solo en lograr una de las posiciones entre los seis primeros de la tabla.
La pasada pretemporada el equipo celeste también la ha había arrancado con solo tres caras nuevas, pero logró mantener a jugadores que eran codiciados por otros como Falcón y Michu. Estos dos terminaron sus contratos y su marcha parece que debilita el potencial de un bloque hasta el pasado febrero parecía el mejor conjunto de la categoría, pero que demostró que le faltaba profundidad en su banquillo.
De la pasada Liga repiten 19 jugadores, algo que no había sucedido desde hace muchos años en Vigo, y además uno de los que llega, como Sergio Álvarez, era el portero del filial y ya debutó con el primer equipo. Otra vez la apuesta por la cantera será destacada con futbolistas como Jota, Pablo Pillado o Gaffoor que estarán bajo la atenta mirada de su técnico estos días.
Las principales dudas en clave viguesa consisten en: por un lado saber qué va a pasar con las salidas, si se va a producir alguna venta de jugadores importantes en el esquema como Roberto Lago o Hugo Mallo y por otro lado, si Borja Oubiña volverá a ser el futbolista importante que el Celta necesita.
Lo primero dependerá de que algún equipo ponga encima de la mesa el millón y medio de euros que el Celta solicita por cualquiera de los dos laterales para permitir su salida. Lo segundo es cuestión de que el capitán logre cambiar la idea de su entrenador.