Brasil bien vale una misión comercial inversa

VIGO

13 jul 2011 . Actualizado a las 20:03 h.

1Pues sí, Brasil bien vale una misión comercial inversa de importadores de vino. Es lo que han pensado los responsables de la Cámara de Comercio de Tui que son los que la han organizado. No solo se sabe que son un mercado particularmente atractivo, con importaciones en el sector que el año pasado superaron los 251 millones de dólares, sino que no hay más que tomarse la molestia de echar un vistazo al atractivo calendario de citas internacionales que les aguarda (Mundial 2014, Olimpiadas 2016) para llegar a la conclusión de que mejor que el futuro inmediato nos pille bien posicionados.

Quince bodegas en total son las que tienen previsto visitar los importadores en cuestión. Ayer tocaron, entre otras, dos que nos quedan bien cerca: As Laxas (Arbo) y La Val (Salvaterra). El grupo lo completan Regina Bochicchio, periodista especializada, que trabaja en uno de los grupos de comunicación más importantes del norte del país, y Emidia María Freites, en representación de la Asociación brasileña del Sumiller.

Según los datos que maneja la propia Cámara tudense la presencia de los vinos españoles en Brasil ha aumentado en un 47 por ciento en los dos últimos años. Y lo que puede aumentar después de este tour. No hay que olvidar que Europa está de capa caía, pero Brasil forma parte de esa nómina de privilegiados países emergentes en los que la flecha de la economía apunta hacia el norte. Felices ellos.

Boda a pie de Foz

2Se arremolinaron en la carretera tantos curiosos como invitados. Hablo de la boda que el pasado sábado se celebró en el paseo de la Foz del Miñor. Poco sabemos de los contrayentes, salvo que se llamaban Patri y Quique, y que habían elegido ese escenario por lo que representaba para ellos. Unos días antes otra pareja optó por la playa Ladeira. Parece que están de moda los enclaves públicos.

Doctor a los 75

3Regresar a las aulas después de jubilarse y, sobre todo, de prejubilarse, empieza a ser moneda corriente. El de Xoán Bernárdez es uno de tantos ejemplos. Con 75 años cumplidos el pasado lunes defendió su tesis doctoral en el campus ourensano sobre la costa occidental atlántica de la península Ibérica en la Oda marítima de Rufo Festo Avieno.

Seguro que muchos vigueses recordarán a Xoán de sus años de bancario (trabajó en Caixanova), aunque también por haber sido candidato en pretéritas elecciones autonómicas. Ahora su mundo es la Historia y la Geografía, materias en las que se licenció en el 95. Todavía formaba entonces parte de la plantilla de la caja, así es que no podía asistir a clase más que un día a la semana.

Al final, terminó prejubilándose para dedicarse a lo que le gusta. El tribunal de la tesis, dirigida por Milagros Cavada, que por cierto asistió a la última lectura de su carrera, ya que también se jubila, destacó el esfuerzo y entusiasmo que demuestra Xoán, que ahora se ha fijado como meta publicar la obra. A ver.