Vigo se resiste a utilizar el sistema para vigilar el tope de dos horas
07 jul 2011 . Actualizado a las 11:23 h.Las máquinas expendedoras de tiques de la zona azul viguesa disponen de un sistema electrónico para controlar que ningún vehículo supere el tope máximo de dos horas de estacionamiento, de cuya vigilancia depende el éxito de este servicio. Sin embargo, el Concello vigués no se ha atrevido a ponerlo en marcha por temor a la reacción de los conductores.
El sistema consiste en que el usuario teclee en la máquina expendedora la matrícula de su coche. De esta forma, si intenta obtener tiques para superar las dos horas la máquina no se los dará. Y sin recibo, el vigilante de la XER lo multará al realizar su ronda de vigilancia.
Obviamente el temor a generar malestar entre los usuarios no fue la versión oficial del alcalde vigués cuando se implantó, limitándose a aludir a supuestos problemas técnicos. Sin embargo, Caballero y el anterior concejal de Tráfico, Xulio Calviño (y de momento también el actual, Carlos Font) han optado por evitarse conflictos pero tratando que la XER (Xestión do Estacionamiento Regulado, nombre oficial de la zona azul) funcione.
Chequeo a ojo
Para ello la concesionaria exige a los trabajadores que lleven un control manual de las dos horas anotando las matrículas en un folio, un sistema escasamente eficaz y que plantea numerosos problemas. De esta manera el personal tiene que ir revisando sus notas y cotejando matrículas para calcular quien ha superado las dos horas.
Además de las dificultades imaginables, la lluvia es una más y casi insuperable. Cuando llueve es imposible circular por las calles y anotar en un papel, por lo que esos días el control forzosamente se relaja.
Lo más llamativo es que desde hace algún tiempo en Ponteareas (patria chica del alcalde vigués) han optado por usar el sistema automático que Vigo ha desechado hasta ahora. En la zona azul de la villa es preciso anotar la matrícula para estacionar en el área regulada, sin que se tengan noticias de protestas de los usuarios. En este caso, sin embargo, se trata simplemente de repartir un bien escaso como es el aparcamiento, pero allí los usuarios puede estacionar de manera gratuita aunque limitada en el tiempo.
La ciudad que impulso el control de las dos horas anotando las matrículas fue Bilbao, donde se aplica desde el año 2001 sin dificultad ni polémica alguna, y también en la vecina Getxo. Sus responsables han insistido siempre en que este sistema permitió forzar la rotación, que es el verdadero objetivo de las zonas azules. Ello es perfectamente imaginable porque en Vigo incluso con las anotaciones manuales la situación mejoró sensiblemente: antes la XER estaba siempre al completo y ahora de vez en cuando se encuentran huecos libres.