El Seis do Nadal regresó de Elche con un bronce que le convierte en el primer club gallego en subirse al cajón en la historia de los campeonatos de España. El club del colegio vigués de Coia superó de esta forma la marca establecida hace 34 años por el Teucro cuando había obtenido una cuarta plaza.
En la fase final encajó dos derrotas, pero la de ayer demostró el potencial de este equipo. Tuteó de principio a fin a la mejor cantera de España, como es la del Barcelona, y perdió por la mínima (30-29) un encuentro en el que demostraron su enorme calidad. Los blaugranas han quedado subcampeones nacionales sin perder ningún partido víctimas del golaveraje general que fue mejor para los locales del Elche que el sábado había goleado a los vigueses. El Seis do Nadal se convirtió por tanto en juez y parte del título de los ilicitanos.
«No se puede medir lo que esto supone para el club. Contra el Elche estuvimos por debajo de nuestras posibilidades pero contra el Barça hicimos un partidazo. Un gol no cambia el orgullo de lo que habíamos hecho ya que no les permitimos ser campeones en una lucha de igual a igual contra un equipo que todos los años puede captar a los mejores jugadores porque todo el mundo quiere jugar allí», comentaba ayer el técnico del cuadro de Coia, Jorge Fernández.
Del colegio vigués ha salido una generación de ocho niños que han llevado a Galicia a su cota más alta a nivel juvenil. La idea del club es mantener a todo este bloque en el equipo sénior la próxima temporada e intentar el asalto a la División de Plata. Su entrenador ya suspira por las dificultades que conlleva mantener a este grupo unido. «Han hecho historia y no sé si esto se puede superar. Ahora no sé si marcharán o podrán quedarse mucho tiempo. Lo que sé es que el año que viene los que suban al primer equipo son gente que puede darle un empujón muy grande al club».
Un espejo para el resto
El Seis do Nadal ha logrado con este éxito el respeto de todos los jugadores que empiezan en el mundo del balonmano. Jorge Fernández incide en que «ahora verán que aquí también se consiguen cosas y que no hay porqué irse fuera para llegar lejos en este deporte». Para el técnico este es un momento muy dulce para el balonmano gallego tanto masculino como femenino por equipos y en selecciones. «Siempre hubo equipos arriba pero les faltaban referentes propios. Ahora el Octavio renovó a doce jugadores de casa, tres de ellos formados en nuestro club. Este es el camino».