Descenso y fin de proyecto

redacción / la voz

VIGO

23 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El descenso del Dépor a Segunda encontró titulares en toda la prensa española. Las informaciones ofrecieron referencias a aquella triste noche de 1994, cuando se quedó a un paso de ganar la Liga, y destacaron la lenta muerte de un proyecto que tuteó a los grandes.

En el diario valenciano Las Provincias, la crónica de Juan Carlos Valldecabres se titula «La historia se repite en Riazor». Así describe el gol que abrió el marcador y acabó con convertirse en el principio del fin de los locales: «El remate de Aduriz fue el más inocentón y bobo golpeo que ha podido hacer el delantero en toda su carrera como profesional. Ni él mismo se podía creer de verdad lo que había conseguido. Ni él ni sus compañeros y ni mucho menos el abarrotado Riazor».

Además, en sus páginas se acompaña un comentario de Fernando Gómez, hasta hace unos meses vicepresidente deportivo del club che, que escribió: «El Valencia se vuelve a cruzar en el camino del Dépor. Hizo lo que debía, competir como si de la primera jornada se tratase. Si no hubiese sido la última y se jugase más habría ganado por mayor diferencia. Incluso en los últimos minutos daba la sensación de pasarlo mal. Jugadores como Tino Costa o Joaquín reteniendo el balón y no forzando. Actitud comprensible y admirable».

En Marca, bajo el expresivo título «El infierno no se merece un equipo así», José Luis Hurtado desgrana el derrumbe de un conjunto en el que «las leyendas se iban jubilando y en la saca de los millones ya no quedaban más billetes». Para As, a través de la pluma de Luis de la Cruz, el Dépor regresa a Segunda División «víctima de su falta de puntería, nervios e impotencia».

La crónica de Juan L. Cudeiro en El País se refiere a un Dépor que «se marcha entre los suyos tras apagarse frente al Valencia en un esfuerzo tan descomunal como inocuo, prisionero de su falta de puntería y de una serie de resultados inesperados en las últimas jornadas».

El Mundo se refiere a que «el Deportivo fue el destinatario de la bala fatal, el desafortunado que abandonó la Primera División y las prebendas millonarias en forma de contratos televisivos que ya no volverán a aparecer hasta que llegue el ansiado retorno», escribe Jesús Alcaide.

En ABC, la crónica de Emilio V. Escudero no pudo evitar el paralelismo con los tristes sucesos de 1994: «La mirada perdida de Djukic era anoche la de Valerón. La última gran figura del Deportivo. El hombre de cuyas botas nacieron los últimos éxitos del conjunto gallego presenciaba incrédulo cómo la grada lamentaba el regreso a Segunda División veinte años después».