El Príncipe de los pobres

VIGO

14 jun 2011 . Actualizado a las 13:17 h.

Desde que vivo en O Calvario, me he hecho un adicto al Príncipe de los pobres. El tramo peatonal de Urzaiz es hoy la calle más animada de Vigo, con el añadido de que tiene un carácter popular y una vida que para sí quisieran las más exclusivas zonas del centro urbano.Donde en el Príncipe de verdad hay Lacoste, aquí hay Zapatillas Aurorita. Donde allí ves Adolfo Domínguez, aquí tenemos Confecciones La Ganga. Y, si allí hay Women´s Secret, en O Calvario hay Mercería Saldaña. El Príncipe de los pobres, popular y lleno de vida, resulta más auténtico que la emblemática calle comercial que recientemente cumplió 150 años. Y es que los centros de las ciudades se están convirtiendo en «no-lugares», ese concepto que desarrollaron dos pensadores franceses, Augé y Foucault, y que es hoy reconocido por todos. Los aeropuertos, los centros comerciales, las habitaciones de hotel o las autopistas son todas iguales, de forma tal que, si nos abandonasen en uno de ellos sin ninguna información, nos resultaría muy difícil saber dónde estamos. En sentido propio, por tanto, no son lugares, sino un concepto, por cierto bastante aburrido.

En las últimas décadas, el «no-lugar» se ha extendido también a las calles comerciales de todos los centros urbanos. Es lo mismo estar en Arbat de Moscú, que en Grafton de Dublín. El paisaje de Oxford Stret, en Londres, no es muy diferente al de Ermou, de Atenas, o Causeway Bay, de Hong Kong. Lo que uno se encuentra en ellas son los mismos escaparates, con la misma ropa, con los mismos rótulos y con dependientes cortados por el mismo patrón. Todo lo que hay a la vista son franquicias de las mismas marcas. Y, para comer o tomar café, lo harás en cadenas multinacionales donde todo sabe exactamente igual. Es idéntica la música que sale de los altavoces y todos los olores son el mismo: una mezcla de palomitas y gofres.

Viajar se está convirtiendo en un coñazo. Al punto de que, si te sueltan en un resort «todo incluido», no sabrás si estás en Bali, en Punta Cana, en Isla Margarita o en las Canarias.

Por todo esto da gusto pasear por el Príncipe de los pobres, que en realidad no lo es tanto. Ayer mismo conté siete joyerías sólo en el tramo peatonal de Urzáiz: La Perla, González, Castro, Alfonso, Sáez, Yelín y Taboada. Y 14 sucursales bancarias, con la caja de ahorros como cabecera, con su lema fundido en bronce: «Familia que ahorra, familia feliz». A esta riqueza, hay que añadir el mercado de abastos más animado de Vigo. Y clásicos como Muebles CYL, el Garaje Avenida, la cafetería Alaska, la ferretería Pérez Leirós, la Tintorería Polar o la papelería Ro-Ma, que anuncia su «estampería fina». Pero, sobre todo, está la gente, la calle y la vida. Desde hoy mismo, como vigués, me confieso rendido entusiasta del Príncipe de los pobres?.

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