Humillación en Balaídos

x.r. castro VIGO / LA VOZ

VIGO

A este paso el Celta ni sumara los tres puntos que le aseguren su presencia en un play off en el que con sainetes como el de ayer sería una mera comparsa. El equipo de Herrera se ha convertido en una caricatura menguante. En un pollo sin cabeza, que defiende pésimamente y que sufre miopía en ataque. Si ante el Girona buscaba recobrar sensaciones y encontrar el camino del éxito en Balaídos, lo único que consiguió fue renegar de su estadio y confirmar que once jornadas sin ganar no son una maldición, sino un crisis de las gordas. De las que difícilmente tienen solución. El equipo se ha quedado sin fútbol, no juega a nada y comete errores tan grandes que es pan comido hasta para un rival de vacaciones. Por encima la apatía y la falta de combatividad se ha adueña del plantel. El acabose.

De traca. Si el Celta quería recuperar sensaciones y devolver la ilusión, con el partido realizado ayer lo único que hizo fue enervar a sus aficionados. Como en Gran Canaria, salió perdiendo al campo. La primera jugada de ataque terminó con un gol de Despotovic en un monumental despiste defensivo a la hora de tirar el fuera de juego. No fue una casualidad, el sistema defensivo del Celta hace aguas desde hace tiempo y cada día aparecen más grietas. El Girona encontró dos más antes del descanso con una aseada presión y un par de llegadas. Luso se encontró con el 0-2 en otro fallo de cobertura y a renglón seguido volvió a ser Despotovic el que perforó la meta contraria.

El Celta del pivote único y más toque, solo existió diez minutos. Con el 0-1 David tuvo el empate en dos ocasiones, pero el ariete erró en ambas. En la primera después de un jugadón de De Lucas y en la segunda después de romper al central con un caño. En ambos casos le entregó el balón a Santamaría.

Tampoco hubo reacción en el segundo tiempo. Ni un guiño a la épica en el arranque. Tan solo el cuarto gol la primera vez que el Girona decidió hacer sangre. Dorca desnudó a Murillo y metió el balón para que Despotovic anotase un hat trick.

Partido más que cerrado e histeria en Balaídos. Ni los cambios ni un par de oportunidades postreras sirvieron para atenuar el desastre. Hacía siete años que el celtismo no vivía una humillación así. Y entonces el equipo estaba en Primera. Patético.

Goles: 0-1, min 5: Despotovic. 0-2, min 26: Luso. 0-3, min 32: Despotovic.

Árbitro: Melero López (colegio andaluz). Amonestó a Hugo Mallo y Catalá por parte del Celta de Vigo, y a Ángel por parte del Girona.

Incidencias: Estadio de Balaídos con 9.211 espectadores en las gradas. Partido de la trigésimo séptima jornada.

Yoel; Hugo Mallo, Vila, Catalá, Murillo; Bustos; Álex López, Michu (Aspas, min.53), Trashorras (Joan Tomás, min.53) De Lucas; David Rodríguez (Dani Abalo, min.62).

Santamaría; Luso (Noguerol, min.79), Serra, Migue, Dani Bautista; Tébar, Dorca, Ángel (Jandro, min.75); Chechu, Moha y Despotovic (Peragón, min.65).