Una vida dedicada a la lucha

x.r. castro VIGO / LA VOZ

VIGO

Manuel Roca, el luchador más laureado de la historia en Galicia, se jubila

17 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La selección gallega del año 1983 pasará a la historia como la que arransó en el nacional con Roca como seleccionador y competidor.

En el estadio de Montjuic posando con la selección española de Grecorromana. Los Juegos de Barcelona fueron su gran momento.

Siendo Príncipe de Asturias, Juan Carlos Primero le entregó en 1974 a Manuel Roca el título acreditativo de mejor deportista en la modalidad de lucha, cuestión que ya había hecho en ediciones precedentes. Cuatro años después, recién nombrado Rey de España volvió a coincidir para entregarle la medalla de bronce del Campeonato de Europa celebrado en Madrid. Roca fue uno de los mejores competidores del momento.

Punto y seguido para Manuel Roca (Ourense, 1951). El deportista y entrenador más laureado de la historia en España en la modalidad de lucha, tanto en grecorromana, como olímpica y sambo, se jubila a los 60 años como bombero, pero todavía tiene una cuenta pendiente en el mundo del deporte. El Mundial de polícias y bomberos. No le llega con doce campeonatos de España, con un podio europeo, con ser seleccionador español en la mítica Barcelona 92 y las 191 medallas que consiguió para Galicia como seleccionador autonómico. El niño prodigio de la lucha, como lo bautizó su entrenador Carlos Ledo, todavía quiere una muesca más.

«No sé si realmente era el niño prodigio, pero es un deporte que se me ha dado bien. Tuve la suerte de acertar con el deporte y empecé a destacar», comenta a modo de repaso Roca Mirón, que desde los 17 años siempre se ha mantenido al pie del cañón, como deportista o como técnico, o compatibilizando ambos cargos.

Fue Vigo, a donde se mudó de niño, en donde descubrió un deporte que marcó su vida. «Mi afición era el boxeo y me inicié casi por causalidad. Fuimos al club Alerta y ayer comenzamos. No había nada y lo que hacíamos era jugar. Nos gustó. Después vino Carlos Ledo, que fue mi entrenador, y constituyó el club oficialmente. Fue el que nos comenzó a enseñar, empezamos en progresión», recuerda Roca.

No le costó mucho aprender. A lo largo de su vida deportiva tan solo ha perdido dos combates en suelo español. Uno en su debut en Asturias y otro en su estreno en el campeonato de España. Para entonces ya estaba en la residencia Blume y ya era el capitán de la selección española. Allí forjó el mito que le llevó a sumar doce entorchados nacionales, en algunos casos haciendo doblete en dos categorías y disputando hasta 16 combates en muy pocos días. El último doblete lo sumó en el 82. Volvió estando retirado para dedicárselo a su hijo recién nacido.

A nivel mundial Roca fue un pionero. Tercero de Europa y quinto del mundo, fue el primer español en derrotar a los mitos de la disciplina: «La satisfacción más grande que tengo fue ganarle en aquella época a los yugoslavos, americanos o franceses. Era una historia casi de cine. Entonces ya tenía un cierto nivel y ahí comencé a ir a Juegos Mediterráneos, campeonatos de Europa, encuentros internacionales...». Con semejante hoja de servicios fue nombrado en tres ocasiones mejor luchador español de todos los tiempos.

Como técnico, su hoja de servicios es igual de inmaculada. Metió a dos competidores (Alfredo Marcurio y Juan Caride) en la Olimpiada de Seúl, consiguió dos Copa del Rey y diez campeonatos para Galicia y además de dos centenares de medallas individuales. Roca no sabe elegir entre deportista y entrenador «porque en la primera fui el primer español que le ganó a todos estos extranjeros, y como entrenador lo más hermoso es ser olímpico y estar en unos Juegos». Quizás porque su vida se resume en una frase: «La lucha me dio todo lo que soy. Mi vida, mi pasión, mi puesto de trabajo, las relaciones. Yo le debo todo al deporte». Y el deporte le debe mucho a él.