La selectividad gallega no exige ya análisis sintácticos formales
29 mar 2011 . Actualizado a las 12:26 h.Paradójico que eligiesen posar delante de un árbol histórico. Siendo todos profesores de lengua se podría sospechar como mínimo que trataban de trasladar la figura de la metáfora a la fotografía. Y es que precisamente cargarse un árbol con mucha tradición ha sido una de sus decisiones más llamativas. No tenía ramas de madera pero con ellas se desgranaban largas frases que ocupaban páginas de libretas y que traían de cabeza a más de un estudiante. Ahora ya no es obligatorio, por lo menos, para poder aprobar el examen de selectividad.
Problemas de expresión oral y escrita, léxico reducido, dificultades para resumir y compresión deficiente. Cada vez son más los alumnos que al finalizar la educación secundaria no han conseguido que la asignatura de Lengua les sirviese para desarrollar las competencias comunicativas esenciales. Sin embargo, se les continuaba exigiendo en selectividad que hacer análisis sintácticos e identificar y etiquetar las piezas que conforman el difícil puzle del lenguaje.
Tres profesores de la Universidad de Vigo han sido los encargados de dirigir en los últimos años el grupo de trabajo que se encarga de hacer los exámenes de esta materia, a la que más alumnos se presentan en selectividad. Además de elegir las preguntas y los correctores, también son los encargados de establecer los criterios y los ejercicios que tendrán que hacer los estudiantes, dentro de las bases que fija la ley y que se aplican en todas la comunidades autónomas.
Las profesoras de la Facultad de Filología Rosa Pérez y Concha Báez hicieron hace dos años un estudio de las variaciones que existen entre los exámenes de las diferentes comunidades, un trabajo que les sirvió para obtener ideas para «objetivizar» la valoración de los estudiantes. Aunque no existen grandes diferencias en el porcentaje de aprobados, sí que apreciaron que en algunas autonomías ya se estaba apostando por priorizar contenidos menos memorísticos y que demostrasen que el alumno domina las competencias lingüísticas. «No se puede plantear el examen como si el léxico, la gramática y la sintaxis no fuesen parte de un conjunto», explica Joaquín Sueiro Justel, profesor universitario que dirigió el grupo hace unos años. «Los alumnos tienen que saber poner todos estos conocimientos al servicio de la expresión», añade.
Con esta idea de fondo, tomaron la decisión de suprimir el análisis sintáctico en diagramas de árboles o en caja. En la selectividad se sigue preguntado sintaxis pero sin tener que hacer este tipo de representaciones formales. Aunque muchos han visto en esta medida una intención de banalizar y trivializar los contenidos de la asignatura, los miembros del grupo piden que se tenga en cuenta el contexto. «Se perdía mucho tiempo ya desde la ESO enseñando a los alumnos a hacer árboles cuando muchos arrastraban problemas de lectura y comprensión», apunta Beatriz Eiroa, que imparte clases en el instituto Auga da Laxe, de Gondomar. Lo corrobora Ana Bugallo, profesora en el Valle Inclán de Pontevedra, y que recuerda que en selectividad se detectaban «deficiencias graves de expresión y en la compresión del texto periodístico».
Evaluación
Las decisiones de este grupo de docentes afectan a más de 9.000 estudiantes gallegos pero también a sus profesores, ya que los cambios también les obligan a modificar la manera de enseñar. Por eso, es importante que además de expertos universitarios participen maestros de instituto, que conocen de primera mano la situación de los alumnos.
Además han enviado a los institutos unas encuestas para que los docentes puedan valorar los cambios realizados en los últimos años. Aunque reconocen que las modificaciones, como siempre ocurre, han levantado alguna ampolla, en general, están teniendo buena acogida. Por ejemplo, en el caso de la nueva forma de preguntar los contenidos de sintaxis, el 75% de los profesores que han cubierto la encuesta valoran positivamente el cambio.
La propia Concha Báez, que dirige el grupo, confiesa que no es su intención «ir a pillar», así que no le molestará esta pequeña pista para aquellos que se presenten este año al examen. El desastre de Fukushima no será el tema del texto periodístico, aunque aparentemente podría tener muchas papeletas. «Las opciones de exámenes ya se han entregado hace unas semanas y lo ocurrido en Japón tras el terremoto no llegó a tiempo», explica.
Los exámenes deben estar corregidos en cuatro días, así que los correctores deben revisar las respuestas de unos 150 alumnos. Eso supone una media de 38 exámenes cada día.
El examen de Lengua y Literatura tiene la complicación de los comentarios de texto, que son difíciles de baremar y complica poder corregir el material a tiempo.
A pesar de la velocidad con la que deben corregir, el nivel de fallos es bajo. De hecho, en la mayoría de las segundas revisiones se mantiene la calificación inicial.