Este partido merece un sobresaliente para Paco Herrera. El Celta encaró esta jornada después de tres derrotas seguidas y su planteamiento de salida fue muy acertado. Con los dos primeros cambios consiguió equilibrar un partido de fuerzas muy parejas. Atrás quedó una semana en la que se vivió un ambiente diferente. De este modo ha logrado romper una dinámica negativa ante un Granada que llevó la iniciativa, y que tuvo más ocasiones de gol, aunque en líneas generales el Celta tuvo bastante bien controlado el encuentro.
En juego había algo más que tres puntos. Con este empate el Celta consiguió recuperar parte de las buenas sensaciones que había tenido hasta los últimos tres reveses en los que las ocasiones de gol no se tradujeron en puntos.
Este marcador es más valioso si se tiene en cuenta que para el Granada era un partido determinante. Una victoria le hubiese permitido soñar con engancharse a los tres de arriba. Ahora su objetivo puede haber cambiado y en estas doce últimas jornadas tendrá que luchar por ser el cuarto clasificado. También es destacable la buena noticia de que Borja Oubiña haya jugado un partido completo, que le permita seguir con su proceso de recuperación.