Inexplicable partido del Dépor, que se tiró por su ventana, que es la de Riazor. Jugó como lo hace a domicilio: ejerció de espectador ante el Levante, que fue el único que quiso y mereció ganar. Lo hizo a última hora, con la colaboración de Aranzubia, hasta entonces espectacular. El futuro es sombrío: el equipo de Lotina ya no responde ni en casa, no tiene un gramo de fútbol y falla hasta Aranzubia. Lo único bueno es que, pese a todo, está dos puntos por encima del descenso; es decir, los hay peores. Al menos por ahora.
Pronto quedó claro que, como había anunciado Lotina, el Levante venía a ganar. No se puede decir lo mismo, sino lo contrario, del Dépor. El equipo levantino, pletórico de confianza por sus resultados recientes, ofreció en la primera mitad un fútbol combinativo, veloz y profundo que pocos visitantes han osado realizar en Riazor. Jefferson Montero fue un puñal por la derecha y Caicedo, un peligro. El Levante no llegó a cantar bingo, aunque compró boletos para golear. Valdo cabeceó a puerta vacía por encima del larguero cuando parecía imposible fallarla hasta queriendo. Caicedo irrumpió para librar un mano a mano con Aranzubia, que sofocó el fuego con el vuelo de su pie.
El equipo de Lotina se veía barrido por el viento de un Levante que mecía el partido a su antojo. Tampoco tenía ocasión de contragolpear, pues los de Luis García acababan todas las jugadas. El Dépor solo forzó a Munúa cuando Lassad se encontró con un rebote y articuló un trallazo que el uruguayo desvió a córner. Abusaron los coruñeses del balón aéreo frente a un equipo alto, pero las pocas veces que la rasearon no les fue mucho mejor, debido a la falta de velocidad en la transición y a la imprecisión en el pase. Ni los resultados adversos que iba desgranando el marcador espabilaron a los jugadores coruñeses.
Cambios estériles
La segunda mitad se abrió con una combinación entre Guardado y Lassad que Adrián no llegó a rematar. Fue la única buena jugada colectiva del Dépor en todo el partido. Enseguida volvió al pelotazo. No así el Levante, que la siguió jugando con gusto. Sand sustituyó a Adrián y Saúl por Rubén Pérez.
Los locales pasaron a jugar un 4-4-2. Dio igual. Al Dépor, del que intentaban tirar Guardado y Lassad, le faltaba luz para llegar al área: perdía antes la pelota y permitía las contras del Levante. Quería y no podía, víctima de su impotencia futbolística. Cuando ya se habían acabado las pipas, Rubén Suárez golpeó una falta desde Valencia. Aranzubia, que antes había evitado un gol olímpico de Juanlu, se la comió. Es cierto que el balón iba fuerte, hizo un extraño y le botó delante, pero era del portero.
El 0-1 fue un justo castigo para un Deportivo contemplativo, sin nervio, sin fútbol, sin chispa y ¿sin remedio?
Goles: 0-1, min 90, Rubén Suárez.
Árbitro: Clos Gómez, del colegio aragonés. Mostró amarilla a Rubén Pérez (min 46) y a Lopo (min 72), por parte del Deportivo; y a Iborra (min 78) y Xavi Torres (min 85), por el Levante.
Incidencias: 18.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por las víctimas del terremoto y el tsunami de Japón.
Aranzubia; Laure, Lopo, Colotto, Manuel Pablo; Rubén Pérez (Saúl, min 71), A. Tomás; Adrián (Sand, min 65), Juan Rodríguez, Guardado (Míchel, min76); y Lassad.
Munúa; Javi Venta, Ballesteros, Nano, Juanfran; Xavi Torres, Iborra; Jefferson Montero (Rubén Suárez, min 81), Valdo, Juanlu (Xisco Nadal, min.76); y Caicedo (Stuani, min 42)