La toma de Granada

VIGO

19 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Llora, llora como mujer lo que no supiste defender como hombre. La sentencia de Aixa a su hijo Boabdil, tras perder Granada, tiene un hueco en los libros de historia. Apología de una virilidad que, bien entendida, el Celta ha de mostrar sobre el tapete mañana. Puede dejar en la cuneta a los de Fabri, a doce jornadas del final, o meterlos de lleno en la pelea por el ascenso directo. Las cuentas dicen que los dos equipos que ganaron en Los Cármenes, Valladolid y Salamanca, lo hicieron dejando su portería a cero. En la sobriedad defensiva ante los Dani Benítez, Álex Geijo y compañía, estará parte del botín. El Granada no es un equipo que en su casa se esconda del balón, lo que puede favorecer a un Celta que necesita, cuánto antes, que Trashorras, De Lucas y, sobre todo, David, muestren el nivel realizador que tenían en la primera mitad de la competición y colaboren más en la recuperación de la pelota. Ganar supondría un espaldarazo; empatar no está tan mal como algunos piensan y perder convierte la semana entrante en un calvario de titulares grotescos. Toca sufrir. Pero siempre será mejor sufrir por esto.