Ceder dos puntos en A Coruña en el descuento del último partido no ha supuesto un daño irreparable para El Olivo en su camino hacia el título de Primera nacional. Después de la oportuna reflexión, Edu González, el entrenador del equipo vigués, recordó que para conquistar el campeonato de grupo necesitaban ganar los últimos cuatro partidos de igual modo. «La situación no varía, nosotros dependemos de nosotros mismos y sabemos que ganando los cuatro partidos somos campeonas de grupo».
Desde que el cuadro verde empató en la primera vuelta en Ponferrada a cero goles, el equipo berciano no ha vuelto a ceder un solo punto. Suman once victorias en otras tantas jornadas. Durante este tiempo las vigueses han ganado nueve partidos y empatados dos, y desde que comenzó la Liga todavía no conocen la derrota. «Llama un poco la atención que estando invictos no seamos líderes, pero la competición se ha convertido en un mano a mano entre los dos», indica el entrenador, que tan solo puede achacar a la mala suerte que se le escaparan dos puntos ante el Orzán.
A favor del equipo vigués juega que tres de los cuatro partidos que tiene pendientes se jugarán en la cancha de Navia «y en casa salvo el derbi con el Erizana que ganamos 2-1, hemos sacado todos los partidos por marcadores holgado, lo que nos da confianza de cara a estas jornadas decisivas», apunta Edu.
Además, el plantel llega a la recta final del campeonato convencido de sus posibilidades y con el plantel casi al completo. Tampoco considera que la situación vaya a pasar factura en clave de presión porque el equipo acumula la suficiente experiencia, de hecho dos temporadas atrás ya jugó fase de ascenso.
El runch final del campeonato comienza el domingo a mediodía ante el Pontevedra, un rival que partía con las máximas expectativas y que se ha quedado relegado. Una semana después del equipo de Edu repetirá en casa ante el Ponferrada en una contienda de cuatro puntos, ya que el 0-0 de la ida convierte casi en definitivo el triunfo de cualquiera de las dos entidades.
Después le tocará la última visita del curso al Friol, que durante muchas jornadas paseó la etiqueta de revelación para finalizar en casa ante el León, un rival que llegará sin ningún objetivo deportivo. A priori la gran dificultad para radicar en el duelo directo.