El deportivista toca balón pese a su esguince y es optimista sobre su concurso en Cornellá
12 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«¿Quién es aquel que corre tanto? ¿Puede ser Laure?», se preguntaban los periodistas ayer en Abegondo, buscando una ratificación para lo que veían sus ojos. En efecto, no era un pájaro ni un avión: era Laureano Sanabria Ruiz. No contento con esprintar, después hasta tocó balón. Asombroso, pues unas horas antes se le había diagnosticado un «esguince de tobillo con artritis traumática».
Laure es optimista sobre su presencia en la lista de convocados que hoy dará Lotina. «Me encuentro bastante bien. El tratamiento de los fisios bajó el líquido que hay en el tobillo, lo que me permite hacer fuerza. Mañana [por hoy] intentaré entrenar con el equipo y si mejora un poco más no creo que haya problema». Veinticuatro horas antes no era tan optimista: «El jueves estaba con miedo y con dudas, pero tal y como me he encontrado hoy [por ayer] no creo que sea tan fuerte como en principio pensé».
Siente un «poco de dolor en ciertos movimientos, pero luego te vendas y ya está», afirma. Está dispuesto a jugar con dolor porque sabe que el Dépor lo necesita: «Están Manuel y Seo intentando recuperarse del todo, así que intentaré estar para ayudar lo máximo al equipo».
El lateral se lesionó en el entrenamiento del jueves, cuando levantó el pie derecho para taponar un centro y el balón le golpeó el tobillo cuando lo tenía en el aire. Lotina vio ayer la exhibición física de Laure y respiró tranquilo: si, como todo indica, puede estar contra el Espanyol no se verá obligado a alinear al central Rochela en lugar del madrileño, que era la alternativa que se había empezado a plantear.
No es la primera vez que Laure asombra al cuerpo médico. En la temporada 2008-09, el lateral jugó varios partidos a gran nivel con una rotura muscular en el muslo de la pierna derecha. Tras las pruebas médicas, se hablaba de un mes de baja, pero al día siguiente de la ecografía el madrileño forzó en el entrenamiento y comprobó que se encontraba bien. La rotura aumentó después hasta los 8,5 centímetros, pero Laure siguió jugando.