Tres profesionales venezolanos han aterrizado en Los Halcones de béisbol
11 mar 2011 . Actualizado a las 12:55 h.Ronny Materano fue el pionero. Llegó a Vigo en el 2004 por motivos personales y ya no se marchó. Se ha casado con una viguesa, Patricia, con quien tendrá su primer hijo en un par de meses. Se ha traído de Venezuela a parte de su familia. Nada más aterrizar le picó el gusanillo del béisbol, deporte número uno en su país, y se enroló en Los Halcones, equipo que estaba dando sus primeros pasos.
«Estábamos en la segunda división gallega y ahora competimos en División de Honor. El béisbol está arraigando en Galicia. Cuando llegué solo estaba Lugo, A Coruña, y Ourense. Ahora hay también equipo en Santiago y Vilagarcía y un segundo club en A Coruña», destaca Materano.
Hoy tiene a otros tres compatriotas en la plantilla que han llegado para aumentar la competitividad del equipo vigués, que cumple su segunda campaña en la élite del béisbol español. «Nosotros solo les damos el piso y la comida, la economía del club no da para más», señala la presidenta, Isabel Villar.
Para ellos es suficiente. Llegaron a Vigo gracias al boca a boca, a través de amistades de venezolanos que han estado en Vigo. «Tenemos nuestro piso, nuestra comida, no nos falta nada», comenta Ángel Virgüez, que ha regresado en una segunda etapa tras haber estado en Los Halcones hace dos años.
Él fue quien recomendó a otros jugadores, como es el caso del gigante José Ángel Navas, ex jugador de los Yankees de Nueva York y profesional en la liga venezolana. «Ángel conocía mi trabajo como lanzador y me recomendó con la presidenta del equipo. Estoy contento de haber venido», señala Navas, para quien lo peor al llegar fue «el frío, aunque poco a poco nos vamos adaptando».
Domingo Morillo también se decidió a cruzar el charco «con ayuda de uno de los muchachos que me recomendó. El equipo se puso en contacto conmigo. Yo quería jugar pelota y estoy acostumbrado a viajar. Me puse a las órdenes de ellos». Reconoce que es duro porque «tengo mi familia, mis hijos y mi esposa en Venezuela y no es fácil, pero uno se acostumbra. Esta es mi vida y mi comida», señala este ex profesional que jugó en Minnesota.
Formando figuras
Todos coinciden en que para ellos la mayor satisfacción es ver el progreso de los niños gallegos que se han animado a aprender a jugar al béisbol. Acuden a colegios y ayudan a entrenar a los niños de las categorías inferiores de los Halcones. Ángel Virgüez destaca lo mucho que han aprendido en los dos años desde que llegó: «Todos empiezan sin saber absolutamente nada porque es un deporte que acá no se conoce, pero han progresado mucho. Hay un chico que destaca mucho y será uno de los mejores peloteros de España», declara.
«Lo que más les cuesta es el vocabulario que utilizamos. Tenemos que adaptarnos unos a otro porque son dos culturas diferentes», apunta Materano.
Navas anima a los vigueses a «que se atrevan a acercarse al estadio y que sientan el calor del béisbol. Es un deporte complejo que puede ayudar a desestresar a muchas personas. Vienen poco pero es como una epidemia, pronto te enganchas».
«Tengo mi familia en Venezuela, pero esta es mi vida y mi comida y uno se acostumbra»
«El béisbol es como una epidemia, enseguida te engancha y ayuda a desestresar»