Érase una vez un cuento de partido que ni fue de fútbol ni de nada parecido. Dos equipos con miedo a perder rivalizaron a despropósitos para dejar pasar los minutos y que el marcador acabase como comenzó: con un empate sin goles. Tras un paupérrimo partido, el Dépor y el Osasuna seguirán a lo suyo: eludir el descenso. En el caso de los coruñeses se tornan clave sus tres próximos partidos en casa -Real, Levante y el Mallorca-, con el intervalo de la visita al Espanyol. Ahí se jugará la salvación. Ayer ni se le vio.
Los locales disfrutaron de la posesión todo el partido, pero sin profundidad y quizá por eso ganaron en remates entre los tres palos a su rival, cuatro a tres. Ni uno solo quitó el sueño a Ricardo y solo al final a Aranzubia.
Los coruñeses repitieron el 4-2-3-1 que habían estrenado de inicio contra el Madrid. Míchel se convirtió en la única novedad. Después de varias jornadas en la grada desplazó a Juan Rodríguez a su puesto natural, el mediocentro, donde suplió la baja por lesión de Rubén Pérez. Guardado, por la derecha, y Adrián, por la izquierda, acabaron intercambiando sus posiciones mediado el período, pero el cambio no surtió ningún efecto ofensivo.
Solo las estrategias devolvieron el interés al partido, pues en el Dépor subieron los centrales hasta para rematar las faltas botadas desde el mediocampo. ¿Qué decir de los saques de esquina? Pero ni uno solo acabó en remate a puerta. Solo lo hizo un disparo de Sand, que trató de elevar desde la frontal y rechace de la defensa del Osasuna, pero le salió un disparo blandito en el que Ricardo ni tuvo que levantar los brazos. Los locales malvivieron de la movilidad de Camuñas y Masoud. Baste con decir que el iraní fue sustituido a ocho minutos del descanso.
Nada ni nadie cambiaron el guión en la segunda parte. Ni los cambios, ni las noticias de la remontada del Zaragoza. Unos y otros siguieron confiando sus respectivas fortunas a las acciones de estrategia y así fueron devorando el partido. En el ecuador de la segunda parte un trallazo de Nelson, cuyo disparo desde treinta metros se envenenó al encarar la portería de Aranzubia, sacó del sopor a los espectadores. Los coruñeses trataron de sacar provecho del contragolpe, aunque con Riki como esforzado artista en solitario.
El delantero dio más dinamismo al ataque visitante y primero trató de sorprender al rematar de primeras, pero le salió desviado. Estuvo más cerca poco después, cuando tras jugada individual por la derecha remontó hasta el área, pero Ricardo detuvo su lanzamiento. Iban setenta minutos.
Pero quizá la mejor ocasión del Dépor llegó de la forma más imprevista. Una falta mal botada sobre el área de Osasuna cayó a los pies de Juan Rodríguez, quien no se lo pensó dos veces para disparar de volea, pero en el centro de la portería Ricardo detuvo en dos tiempos. El Osasuna falló la mejor en una acción por la izquierda de Sola, que se plantó solo ante Aranzubia, pero estrelló el balón en el palo después de que tocase el guardameta con la punta de los dedos. Faltaban diez minutos y hubiera sido mortal. Como el remate de Sola, quien esta vez se adelantó al portero para poner un nudo en la garganta a los deportivistas, que por entonces defendían con los once jugadores en su área.
Al final, el punto conquistado se convirtió en el mejor botín y las cuatro jornadas sin perder en el mejor camino.
Ricardo; Nelson, Lolo, Sergio, Monreal; Puñal, Nekounam; Cejudo (Soriano, min 60), Camuñas, Masoud (Coro, min 38); y Lekic (Kike Sola, min 79).
Árbitro: Delgado Ferreiro (Comité Vasco). Amonestó a Lolo y Monreal, por parte del Osasuna, y a Lopo y Juan Rodríguez, por el Deportivo.
Incidencias: Encuentro de la vigésima sexta jornada de Liga de Primera División disputado en el estadio Reyno de Navarra ante 13.437 espectadores.
Aranzubia; Laure, Lopo, Colotto, Morel; Juan Rodríguez, Antonio Tomás; Adrián (Lassad, min 86), Míchel, Guardado (Pablo Álvarez, min 55); y Sand (Riki, min 64).