Adrián, el Guadiana del Dépor, bajó caudaloso contra el Madrid. Ese cambio de ritmo que llevó a su entrenador a denominarlo como «el Ronaldo blanco» brilló anoche, cuando enfrente se esperaba al equipo más físico de la Liga. Pero Mourinho dejó en el banquillo ese Madrid inglés que corre como nadie. Primero el técnico desquició a Cristiano en una primera parte durante la que no supo encontrar la salida al laberinto local. Cuando sacó a sus galgos Di María y Adebayor cuando a su rival le bastaba con encerrarse en torno a su área para generar ocasiones a la contra.
El Dépor contestó con un muro defensivo y un puñal volcado a la izquierda, a la espalda de Sergio Ramos. Adrián trabajó en defensa y cuando recibió el balón hizo daño siempre al Madrid. No temió el uno contra uno y hasta se asoció con Sand, al que colocó un par de balones de gol. El argentino, que quiere volver a su selección, disfrutó de un socio en estado de gracia. Cierto es que Di María, el expreso de Mourinho, lo tuvo mucho más difícil para acercarse a Aranzubia. Laure lo contuvo con acierto y puso el contrapunto al buen trabajo de Adrián, la pesadilla blanca.