Liderato sobre la bocina

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

VIGO

Michu sacó del atasco al Celta en el último suspiro ante un férreo Tenerife

20 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El Celta perdió el vértigo al liderato en el último suspiro. Con el crono del partido casi a cero y merced a un disparo desde la frontal de Michu. Fueron los hombres de refresco quieren cambiaron el signo de un partido que caminaba con paso firme hacia las tablas, pero un último arreón posibilitó aprovecharse del pinchazo de Rayo noqueando a un Tenerife cuya mejor virtud fue apelotonar hombres en la frontal.

El primer tiempo fue una manifestación evidente de excesivo respeto al liderato. Los vigueses, con el once de gala como se esperaba, salieron bien, y se encontraron con un regalo del Tenerife que un defensor sacó bajo palos y con una ocasión de David, después de una jugada de Álex, que se perdió fuera de un modo incomprensible.

Pero enseguida los celestes cedieron la iniciativa al rival. En gran medida porque Tapia asignó una marca personal a Trashorras por parte de Kitoko. Con su oráculo neutralizado, el equipo vigués fue un cúmulo de pésimas asistencias, con entregas reiteradas al rival y con nula presencia en el área de Sergio Aragoneses. Tampoco el Tenerife atacaba, pero fue capaz de marcar en una manifiesta situación ilegal de Dubarbier. El gol fue anulado.

El equipo local tan solo se animó un poco en la recta final con un disparo de Garai que salió alto y especialmente por una contra personal de David, que después de un robo y un par de recortes, no pudo concretar ante la zaga rival. Álex, con un balón que terminó en saque de esquina fue el último que lo intentó antes del receso.

El segundo tiempo arrancó clonado, con el Celta transmitiendo de nuevo sensación de poder y con Trashorras sirviendo una asistencia que se paseó por todo el área pequeña, pero poco después volvieron las imprecisiones en el pase y la nula profundidad para pisar el área rival. El único cambio fue un control excelso y un balón pegado al palo que anunciaba la peligrosidad de Nino.

Con el partido atascado, casi en punto muerto, Herrera metió a Michu y Aspas de refresco. Por segunda semana consecutiva prescindió de David Rodríguez y lo fio al ingenio del moañés. Pero con esa disposición táctica, quien apareció fue De Lucas, con un cabezazo y un disparo desde la frontal que llevaron a la grada a pensar que el triunfo era posible.

Fueron ellos quienes más creyeron en un triunfo que por momentos de tornaba imposible.

A medida que caían los minutos el Celta intensificaba de igual modo su dominio como se reiteraba en la pérdida de balones. Los fallos no tenían daños colaterales porque el Tenerife había renunciado por completo por ataque, pero atrás se mantenía sin excesivos agobios. Hasta que Abalo, Aspas y Michu comenzaron a insistir. Su irrupción no provocó una catarsis, pero su frescura le dio otro aire al partido y en una de sus combinaciones apareció el ovetense en la frontal para marcar por el primer palo y convertirse en el nuevo rey de la rentabilidad celeste. De paso para llevar el júbilo a una grada que había visto recompensada su fe en el triunfo.

A diferencia del día del Xerez, no hubo momento para la duda. El Celta cerró el partido con solvencia, perdió tiempo y celebró su décimo tercera contienda consecutiva sin conocer la derrota.

Además, el equipo se fue al vestuario comprobando que la suerte de los campeones existe. Un nuevo motivo para creer que el sueño del retorno a Primera es posible.

Goles: 1-0, min 89: Michu.

Árbitro: Miranda Torres (Catalán). Enseñó cartulina amarilla los visitantes a Dubarbier y Nino.

Incidencias: Partido disputado en Balaídos ante 12.636 espectadores, según el club. Partido de la vigésimo quinta jornada.

Falcón; Hugo Mallo, Vila, Catalá, Lago; Álex López, Bustos, López Garai (Michu, min 59); Trashorras (Abalo, min 82); De Lucas y David Rodríguez (Aspas, min 66).

Sergio; Beltrán, Melli, Luna, Beranger; Hidalgo, Kitoko (Alonso, min 66); Dubarbier (Kome, min 61), Natalio (Juanlu, min 88), Julio Álvarez y Nino.

David falló dos claras ocasiones en el arranque de un partido que se volvió plano

Los tinerfeños lejos de atacar, se limitaron a acumular hombres en la frontal