La estrategia a varios años de Caballero y la crisis de Gobierno que hará Feijoo penden de las municipales
21 feb 2011 . Actualizado a las 12:30 h.Cuando Abel Caballero se vio sentado en el despacho de la Autoridad Portuaria se hizo a sí mismo la promesa de aprovechar la jugada política que el destino le había puesto delante después de expiar sus penas por haber llevado al PSdeG a la mayor derrota electoral de su historia en unos comicios autonómicos.
Estratega como es, trazó su plan para que los socialistas vigueses le rogasen que fuese candidato a la alcaldía. Ideó cada momento de la campaña electoral. Pensó en cómo darle la vuelta al partido para que pasase de no haberlo apoyado nunca a verlo como un estadista, incluso el mejor de su historia. Se le ocurrió una jugada maestra para liderar el partido en la provincia, e incluso ir más allá. Y el que piense que fracasó en ese sueño, se equivoca, porque lo sigue teniendo en mente y entre sus planes. Pero Caballero se juega todo a una carta. Todo o nada. O logra recuncar en la alcaldía o el castillo de naipes se le viene abajo y su oportunidad, como le ocurrió a Touriño, habrá durado solo cuatro años.
Desde la dirección del PSdeG se sabe de la intención de Caballero de hacer que Carmela Silva sea su número dos. De mantener la alcaldía, ella sería la designada para hacerse con las riendas de la estructura provincial, convencido como está el alcalde vigués, y no pocos en la dirección del PSdeG, de que tanto Antón Louro como Modesto Pose lo tienen crudo en Pontevedra y Vilagarcía para conseguir el bastón de mando.
Con Vigo y la dirección de Pontevedra, Caballero tendría fácil influir sobremanera en la conformación de las listas para las elecciones generales y autonómicas, y así su sueño de prolongación política no haría más que crecer.
«Yo y quien yo diga ocuparemos la alcaldía durante los próximos diez años», aseguran que dijo el alcalde hace unos días, evidenciando así contar con una estrategia a largo plazo. Si repite como regidor, incluso se diluiría el malestar que aseguran se está cociendo entre la ejecutiva gallega del PSdeG por la posible duplicidad de Carmela Silva en el Senado y en el Concello. Pero la clave es que tiene que retener la alcaldía. Por ello se juega todo a la misma carta.
De la misma baraja de las municipales pende también la remodelación que de su Gobierno tiene ya en la cabeza Alberto Núñez Feijoo. Ha dejado caer a sus colaboradores que será después de las municipales, y aunque ha dado una mínima pista de algún cambio, todo puede cambiar para tener que hacer huecos a los que hayan salido chamuscados de las elecciones de mayo. Todo dependerá de lo que decreten las urnas dentro de tres meses.
abrá que contratar a David Livingstone, supongo, para que nos trace la cartografía de la ciudad. Nos hace falta un tipo con salacot, un auténtico explorador, para que nos diga dónde vivimos y haga un mapa de nuestras calles. Porque lo cierto es que, si un vigués necesitase hoy un plano de Vigo, lo mejor que podría hacer es tomar recado de escribir y disponerse a dibujarlo por sí mismo.
Me lo cuenta un amigo aspirante a convertirse en taxista, que está desesperado. El Concello, lógicamente, le obliga a superar un examen para demostrar que conoce las calles de Vigo. Sin embargo, le ha sido imposible encontrar un callejero completo de nuestra ciudad.
De naturaleza optimista, rayana en la candidez, el futuro chófer se presentó en la sede del Ayuntamiento en la praza do Rei, creyendo que algún funcionario municipal podría indicarle dónde adquirir un plano.
Así como los musulmanes, una vez en La Meca, dan vueltas a la Kaaba, así él pasó de ventanilla en ventanilla hasta que se convenció de que su misión era imposible.