El proyecto carece de terminal de buses y aún no se conocen los plazos
16 feb 2011 . Actualizado a las 12:31 h.Un sorprendente edificio alargado de formas irregulares diseñado por el arquitecto norteamericano Thom Mayne se convertirá en la futura estación del AVE de Vigo a partir del próximo verano. El propio autor y el ministro de Fomento, José Blanco, ejercieron ayer de maestros de ceremonias junto con el alcalde Abel Caballero y el presidente de la sociedad pública Adif, Antonio González, en un multitudinario acto celebrado en la Casa das Artes. Con esta presentación se dio salida al complejo proceso de construcción de la terminal ferroviaria de la alta velocidad, en la que está previsto invertir 180 millones de euros, una cifra que se incrementará hasta superar los 200 millones con la construcción de la infraestructura ferroviaria en el subsuelo. La inversión concreta se sabrá más adelante cuando finalice el proceso de licitación que se abrió el pasado 28 de diciembre. Para hacer realidad el proyecto se constituirá una sociedad mixta, Vialia Estación de Vigo, en la que participará Adif. El edificio no tendrá nada que ver con el actual, ni por diseño ni tampoco por sus características y tamaño. Ocupará un espacio mucho mayor y se iniciará a quince metros bajo tierra para instalar allí los andenes al nivel del túnel de ocho kilómetros iniciado hace dos años en As Maceiras (Redondela). A partir de esta profundidad contará con cinco plantas claramente diferenciadas: la de embarque y ferroviaria (seis vías y cuatro andenes), otras dos comerciales con 180 locales, y finalmente dos más destinadas a un aparcamiento cubierto con 1.350 plazas. En total 122.500 metros cuadrados construidos, de los que 42.000 serán superficie comercial. No obstante existe una planta más, la exterior, que será sin duda el referente del proyecto: un plaza abierta en el tejado al nivel de Vía Norte. Serán 26.000 metros cuadrados diseñados con la vocación de convertirse en un mirador sobre la ría. Incongruencia Aunque el proyecto llama la atención por sus características y elevado coste, además de un diseño innovador, hay algunos puntos oscuros que ayer no fueron aclarados. El principal, la carencia de una terminal de autobuses en una estación que desde que empezó a diseñarse hace una década fue siempre calificada de intermodal. Pese a ello la estación de autobuses de la avenida de Madrid seguirá en su actual ubicación, manteniendo los problemas de dispersión actual de las infraestructuras del transporte. El conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, participó en la presentación pero no hizo comentarios al respecto. Sin embargo, un portavoz de la Xunta declaraba poco después que no incluir la estación de autobuses «es una incongruencia». Aseguró que existe un convenio firmado en 2006 que lo prevé «pero esto lo han gestionado Fomento y el Concello, y a nosotros no nos han llamado. Hemos quedado al margen», explicó. Sin fecha final La otra gran cuestión pendiente es saber cuando estará terminada la estación de Thom Mayne. El ministro se limitó a concretar que en verano entrará en servicio la provisional de Guixar y acto seguido empezará la demolición de la actual. También que «muy pronto» saldrán a la luz las tuneladoras que construyen los túneles desde Redondela (sin fecha contreta, por lo demás). Pero nada más. El teniente de alcalde, Santiago Domínguez (BNG) , se quejó de esta omisión y pidió plazos «para que Vigo non quede retrasada». Igualmente levantó su voz para reclamar que la terminal provisional de Guixar siga operativa para mercancías y cercanías una vez construida la nueva estación de Urzaiz «que é un proxecto interesante». El recinto tendrá 122.000 metros cuadrados, 42.000 de ellos para área comercial Xunta y BNG critican la falta de concreción sobre los planes de construcción