1Lydia Méndez es desde el pasado noviembre la nueva presidenta de la asociación de viudas Meu Lar, cuya actividad pretenden revitalizar, «después de algún tiempo dormida». Está acompañada en ese objetivo entre otras, por Paulina Suárez y María Rosa Díaz. Me recuerdan las tres que estamos hablando de una asociación con muchos trienios que, por distintos motivos (carecer de local no fue el menor), sufrió un largo parón. «Ahora hemos vuelto a resucitar y pretendemos que sea para siempre, porque son muchas las mujeres que necesitan ayuda, sobre todo anímica, cuando se quedan viudas», explica. La ausencia de sede propia -«nos reunimos cada miércoles en un local prestado de la parroquia Santiago de Vigo»-, sigue siendo su asignatura pendiente. Esperan aprobarla este mismo año. Acabarán así con «la precariedad de estar pendientes de que haya una persona de la parroquia que nos abra la puerta y nos deje pasar». Integradas en la Confederación de Federaciones y Asociaciones de Viudas Hispania, cuya presidencia de honor ocupa la infanta Pilar de Borbón, dicen que dejan para dicho organismo las peticiones más serias, fundamentalmente, las relacionadas con las pensiones. A nivel local sus metas son más asequibles, lo cual no implica que sean menos importantes: «Nadie mejor que las personas que hemos pasado por la misma situación para saber lo mal que se pasa y, por ello, cómo ayudar», concluyen. Desde luego. 2Por fomentar y divulgar la imagen del Ejército del Aire (el monolito de Sabarís en honor de Santos Peralba es un ejemplo), Manuel Pereira se hizo acreedor de la Cruz al Mérito Aeronáutico. La imposición tuvo lugar el viernes en el Cuartel General del Ejército del Aire. Han pasado varios días pero aún se pellizca para comprobar que es cierto. «Fue un acto muy emotivo», dice. Lo que más le impresionó fue el cariñoso recibimiento del jefe de Estado Mayor del Aire, José Jiménez. Bien se acuerdan en aquella casa del trabajo desempeñado por Pereira en la organización de la primera edición del Festival Aéreo de Vigo en 2003. Llegado a este punto, dice que el verdadero mérito hay que atribuírselo a José Rubira -«la persona que más hizo por la aviación en España»-, vigués residente en Barcelona que a sus 74 años sigue volando. El tercer nombre propio de aquella iniciativa fue Leandro de Justo. Dice que es de justicia reconocerlo. Pues reconocido queda. 3Qué susto (agradable) se llevó un amigo cuyo nombre omitiré (no quiere que se sepa que cumplía 60) con la fiesta sorpresa que le esperaba el pasado fin de semana en el Cooper. Se quedó sin palabras (habitualmente le sobran) cuando, entre otros, le cantaron el Cumpleaños feliz Antonio Davila, María Moreira, Juan Salgueiro, Pérez Mariño (regular sonetista), Luis Espada, Bibiano Morón.... Mérito aeronáutico Cumpleaños