Para inscribir a los tres fichajes, el Dépor tuvo que abonar lo que le debía a Sergio, cuya denuncia había cerrado la hoja de inscripción del Dépor en la LFP. El pago al actual jugador del Levante se realizó en el día de ayer, según informó el club. Además, había que dar de baja a dos jugadores, pues una de las tres plazas estaba libre debido a la marcha de Piscu. Una de las bajas estaba cantada; era la de Urreta, con el que Lotina no contaba desde que manifestó su deseo de irse al Peñarol. Ayer, a las puertas del club, el futbolista reconoció que en el Deportivo no ha podido demostrar las cualidades que se le suponían. Cuando se le dijo que el técnico estaba decepcionado con él, replicó que era mutuo, y le reprochó que «no saliese a decir nada cuando hubo problemas», en relación al incidente que tuvo con Antonio Tomás, que lo agarró del cuello en un entrenamiento. Urreta empezó como titular, pero se lesionó. Después se fue a Uruguay en plena recuperación para obtener el visado y tardó dos semanas en resolver ese simple trámite. Ya recuperado, manifestó su intención de irse al Peñarol por «falta de minutos». La otra baja no se confirmó hasta las 20.30 horas de ayer. Es la de Rindaroy. El noruego vuelve a su país, seguramente al Molde, el equipo del que llegó el pasado verano. Apenas ha jugado y cuando lo ha hecho ha cometido graves errores defensivos. El jugador ya está en su país, pues fue padre el domingo.