El celtismo apenas se acuerda de Vasco Fernandes, el futbolista portugués que habitó en el lateral derecho la temporada pasada, pero el luso tampoco tiene demasiada memoria para hablar del pasado más próximo. Su empeño, dice él, es dejar huella en Elche, algo difícil teniendo en cuenta que apenas dispone de oportunidades, aunque el sábado apunta a la titularidad por las bajas.
Herculano, uno de sus nombres de pila, afronta la visita del Celta como un nuevo día en la oficina. Nada de sentimientos. «Lo veo como un partido más. He pasado en este equipo un año, en el que he pasado buenos momentos, de alegría, y otros de dificultad, pero eso es pasado, Ahora estoy en otro club y mi objetivo es dejar huella en Elche».
Lo tiene difícil porque Bordalás apenas le está dando cancha, de hecho su contribución hasta la fecha se reduce a ocho partidos de los cuales solo ha acabado uno. Además, en las últimas semanas ni entraba en las convocatorias: «Hace tiempo que no participo, que no juego y tengo muchas ganas de actuar después de muchas semanas».
Nunca ha sido amigo el portugués de sus comparecencias ante los medios, pero ayer en Elche hizo un canto a su profesionalidad: «El entrenador las veces que ha hablado conmigo ha resaltado mi profesionalidad y que soy un jugador que entrena siempre al 100%».
Nunca tampoco se prodigó en sus grandes declaraciones. En Elche continúa apelando al manual: «Es un partido difícil, contra un buen equipo, que tiene una dificultad extrema. Estamos jugando con un rival directo, jugamos en casa y tenemos que demostrar que somos favoritos. Llevamos ocho semanas sin perder, el equipo está consistente».
En Vigo nunca deslumbró y fue foco permanente de debate, pero jugó bastante compartiendo la posición de lateral derecho con Hugo Mallo. Tuvo como aliado la colección de tarjetas del marinense. En el Martínez Valero él también se ha apuntado a la moda y ya lleva cuatro. Ante el Celta podría caerle la suspensión.