Un penalti a favor del Albacete complicó un partido plácido que el Celta tenía encarrillado desde el minuto 2
22 nov 2010 . Actualizado a las 20:48 h.El Celta se reencontró con el triunfo con más sufrimiento que el necesario. Los celestes marcaron en el inicio de partido y lo tuvieron todo a favor para darse un festín ante el Albacete, pero volvieron a indultar a un rival, el árbitro se inventó un penalti y tras el empate tocó sufrir para recuperar los tres puntos. Joan Tomás volvió a disfrazarse de revulsivo para anotar el segundo y Trashorras cortó cualquier atisbo de riesgo al marcar con la cabeza. Después de cinco semanas sin ganar los celestes superaron la reválida y recuperaron el paso del ascenso.
Debió ser un partido plácido, pero el cuadro vigués tiene una extraña tendencia a complicarse la vida. Ante un rival de medio pelo, hizo lo más difícil con rapidez. David Rodríguez puso fin a su sequía a los dos minutos con un bonito gol. Tiró un caño a Fragoso y marcó de tiro cruzado. Con el marcador a favor el rival no salió de la cueva, y el Celta, aún sin desplegar su mejor versión, jugó cómodo, se hartó de llegar y creo un nada desdeñable puñado de oportunidades. De Lucas en varias ocasiones, Álex con una galopada y hasta Catalá con un cabezazo estuvieron cerca del gol. Pero fue incapaz una vez más de matar el partido y el rival, que había disparado por primera vez a la media hora y que nada había intimidado, se encontró con un penalti llovido del cielo antes del descanso. Un bloqueo entre De Lucas y de Lerma, muy lejos de donde se encontraba el balón, acabó con el esférico en los once metros. La cuarta pena máxima que le pitan al Celta en Liga en este primer tercio de temporada. Abegónzar, la imberbe esperanza manchega, marcó de tiro ajustado y complicó un partido plácido al cuadro celeste.
Aún así, en medio del mosqueo general De Lucas pudo marcar el segundo en la última jugada del primer acto, pero el palo devolvió su volea. En la misma jugada los celestes reclamaron penalti, pero el trencilla obvió el lance. Explotó la grada y también un Paco Herrera que le recordó al colegiado balear que llevaban cuatro penaltis en contra.
De poco sirvió el descanso
El descanso no serenó al Celta. El tanto manchego siguió pesando como una losa y aunque el cuadro vigués tenía el balón, apenas profundizaba ante un Albacete ordenado. En vista del panorama Herrera movió el banquillo un poco antes de lo habitual y con clara vocación ofensiva (hasta se cargó a un lateral). A mayores, De Lerma vio la roja con 24 minutos por delante y el Celta estaba obligado a aprovechar esa superioridad numérica.
Entonces los albaceteños se encomendaron al arte de perder tiempo mientras los celestes comenzaban el asedio. Aspas tocó a rebato, Trashorras disparó después con el punto de mira cambiado y a continuación Joan Tomás volvió a demostrar su carácter de revulsivo al marcar el segundo con un disparo ajustado tras un servicio de David Rodríguez.
Tranquilidad final
Aquí murió el partido. Aunque el Celta haya coleccionado goles rivales con el marcador a favor, en esta ocasión el Albacete ni merodeó el área de Falcón. Al contrario, David Rodríguez tuvo el tercero con un disparo a quemarropa poco antes de que Trashorras cerrase el partido. El de Rábade hasta marcó de cabeza tras un servicio de Aspas desde la línea de fondo. El triunfo sirve para recuperar la tercera plaza y despejar cualquier duda. El Celta ha demostrado que sabe comportarse como un grande levantándose después de una caída.