Once días después de que se cerrasen los trece polígonos de bateas de la ría de Vigo por presentar índices elevados de toxina diarreica, solo el dedicado a la ostra en la zona de Redondela ha vuelto a la actividad. En el conjunto de Galicia, son siete los polígonos que seguían produciendo ayer de un total de cincuenta y tres.
Se desconoce cuando se podrá reanudar la actividad de producción mejillonera con normalidad ya que las altas temperaturas favorecen el avance de la marea roja, en la que se desarrolla la bacteria diarreica o lipofílica. Un descenso de las temperaturas propiciado por los vientos del norte o lluvias ayudaría a remitir la toxina causante de malestar gastrointestinal, hecho que se esperaba que se produjese a lo largo de esta semana.
Ante esta situación de inactividad, nada pueden hacer los bateeiros dedicados a la producción de mejillón que han visto como la marea roja sobrevenía justo en la temporada en la que tenían previsto exportar a Italia.
Por otra parte, los polígonos dedicados a la producción de la ostra, un total de cuatro de los cincuenta y tres de todo el litoral gallego, mantienen su actividad ya que estos moluscos filtran en menor medida la biotoxina. Estos parques sumados a dos de A Pobra y a uno de Cambados suman el total de siete que están abiertos en toda Galicia.
También permanecen cerrados el polígono de Baiona, desde el día 3 de julio, y dos parques más pertenecientes a Cangas y situados en la ría de Aldán, clausurados un día antes.
Más de 650 bateas
Son más de 650 las bateas que se distribuyen en los parques de la ría de Vigo, a razón de unas cincuenta por área. Es la zona con más polígonos después de la ría de Arousa.
El Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia (Intecmar) realiza estudios diarios en estas áreas para comprobar el estado de la marea roja y determinar que polígonos permanecen cerrados y cuáles pueden reanudar su actividad. El consumo de moluscos contaminados puede provocar diarreas, náuseas, vómitos o dolores abdominales.