«El Concello y la Xunta me ponen barreras para poder ir a un instituto»

Xulio Vázquez VIGO/LA VOZ.

VIGO

Superó la frustración de tener que salir a la calle en una silla de ruedas. Lucha cada día para poder tomar decisiones, amar, reír, llorar y hasta ser bueno o malo. Senén Álvarez Jalda está a punto de cumplir 20 años. Su vida es un testimonio de la gran capacidad de los discapacitados. Acepta su situación con naturalidad. Quiere desenvolverse en la sociedad con los mismos derechos y obligaciones que una persona que camina sobre sus piernas. Pero con lo que no contaba es que en vez de eliminarle algunos obstáculos le metan palos en las ruedas. «El Concello y la Xunta me ponen barreras para poder ir a un instituto», afirma apenado, cuando solo le queda una semana para empezar las clases y aún no sabe dónde terminará matriculándose para seguir con el bachillerato. -¿Qué problema tiene para empezar el curso? -Resulta que yo estaba estudiando segundo de bachillerato en el instituto San Tomé de Freixeiro y este año, en julio, cuando acudí para matricularme en el horario nocturno o para adultos, me dijo el director que se lo habían quitado, debido a unos recortes de la administración, dejándoselo al Santa Irene, aunque ambos tienen el mismo número de alumnos: 175. -¿Puede ir al Santa Irene? -Ahí está el problema, porque ese sigue siendo mi mayor deseo. El acceso principal es muy complicado, debido a los escalones que tiene. Sin embargo, tiene otro por la antigua aula de música, que cuenta con un escalón grande, pero se podría subsanar con una pequeña rampa. Luego, dentro no cuenta con ascensor, aunque dispone de aulas en la primera planta, por lo que una se podría destinar al horario nocturno. Lo que ocurre es que, para realizar esas pequeñas obras, incluida la adecuación de un baño, depende del Concello. -¿Y qué le dicen? -Que me vaya a otros institutos. La primera opción era O Calvario y, la segunda, Teis. Pero ninguna me satisface porque vivo en López Mora y el desplazamiento me resulta demasiado complicado, aunque me diesen una beca de desplazamiento. La última solución es que fuese al Ramón y Cajal, en O Berbés, conocido con el Picacho. Pero no responde a mis expectativa académicas, por quiero hacer la selectividad para ir a la universidad. También me propusieron el Politécnico de Torrecedeira, pero yo voy por la rama de Humanidades y no tiene muy buen funcionamiento. -¿Por qué carrera se decanta? -Quiero ser traductor, con especialidad en inglés y castellano. -¿Qué es lo que más le duele? -Que no se hayan mostrado más receptivos con un problema que es mío, pero que mañana lo puede tener cualquiera. Fui al Concello y a la delegación de Educación de la Xunta, pero no me hicieron mayor caso, incluso me dijeron que era el único alumno con este problema. Lo que me dolió en el alma es que una inspectora de guardia, en el edificio de Educación, en la plaza de la Estrella, me dijese por teléfono: «Si es usted retrasado, yo no le tengo la culpa». Me acabaron cayendo las lágrimas.