La agenda del dictador lo llevó el 14 de septiembre de 1961 por la cruz de los caídos, el monumento de las Cíes e incluso la estación marítima, en activo ya desde 1959
08 sep 2010 . Actualizado a las 12:46 h.Francisco Franco tuvo un largo día de inauguraciones el 14 de septiembre de 1961. Su agenda viguesa le llevó desde la Estación Marítima hasta las Cíes, pasando por O Castro y Pontesa, en Ponte Sampaio. Y aún le quedó tiempo para visitar la factoría de Citroën, en donde preguntó «con insistencia pormenores y datos de la fábrica».
Como si se tratara de un ser divino, la prensa anunciaba su presencia con un «Franco, hoy entre nosotros». El efímero alcalde de entonces, Salvador de Ponte y Conde de la Peña, realizaba una delirante exhortación pública para que la ciudadanía aprovechase «esta gran ocasión para ofrendarle nuestro merecido entusiasmo... cubriendo de ovaciones el paso del héroe de la Cruzada, que llevará hoy a las Cíes, grandioso umbral de Europa, reflejos de imágenes que jamás temblaron sobre las aguas de nuestro mar del cancionero con tanto ardor, bajo el palio del alto cielo en un no lejano horizonte de maravillosas esperanzas....».
El caso es que a las once de la mañana, el Caudillo desembarcaba del Azor en el puerto y daba su visto bueno al edificio de la Estación Marítima. El caso es que las dependencias portuarias estaban operativas desde 1959 y acogían un intenso tráfico diario de trasatlánticos. Hasta diez compañías de diversos países cubrían líneas marítimas con Vigo.
Media hora más tarde, el Generalísimo ya estaba al pie del monte de O Castro, donde daría el beneplácito al monumento a los caídos. Caídos de un solo lado porque la prensa local despejaba cualquier duda: «Un monumento dedicado a quienes ofrendaron su vida en la heroica tarea de hacerla Una, Grande y Libre». Se aprovechaba la estancia del dictador en la ciudad para recordar que durante la guerra civil habían muerto 330 personas en el bando sublevado. El conjunto fue diseñado por el arquitecto municipal Emilio Bugallo Orozco y contó con el trabajo escultórico de Xoán Piñeiro. En la actualidad, la Asociación Viguesa pola Memoria do 36 trata de que el monumento sea retirado en cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica. Ya hace unos años, la corporación municipal le retiró el carácter partidista al conjunto sin que la ciudadanía se haya enterado mucho del asunto.
Un millón de pesetas
En la memoria de la asociación viguesa se dice que el monumento costó cerca de un millón de pesetas y que se comenzó a construir a finales del año 1959.
A las 11.50 horas, la comitiva del Jefe de Estado ya estaba entrando en la factoría de Citroën, en donde no debió de permanecer mucho tiempo porque a la una de tarde, Franco estaba inaugurando la fábrica de Pontesa en Ponte Sampaio. Tras esta etapa, el Caudillo se retiró a su barco, el Azor, para comer en compañía de ministros y las autoridades locales y provinciales.