Las elecciones activan los insultos

Juan Manuel Fuentes Galán
Juanma Fuentes VIGO/LA VOZ.

VIGO

Caballero llama «francotirador» al conselleiro Hernández, Figueroa tilda al alcalde de «carroñero» por criticar a Porro y el regidor le responde calificándolo de «trilero»

26 ago 2010 . Actualizado a las 11:56 h.

Calificar a un oponente político de carroñero no es que vaya a figurar en el Guinness, pero tampoco ocurre todos los días. Según el diccionario de la Real Academia es un animal que se alimenta de carroña, o sea, de carne corrompida, pero también una persona ruin y despreciable. Este fue el apelativo que le endilgó en la mañana de ayer el portavoz de la oposición municipal al alcalde de Vigo.

Figueroa se queja de que Abel Caballero mantiene su línea de ataques y la presión sobre Corina Porro, con quien competirá por la alcaldía en 2011. En concreto, afirmó que «sigue atacándola para desacreditarla sin tener en cuenta que pasa por un mal momento personal» tras el reciente fallecimiento de su compañero sentimental.

Caballero no recibió de muy buen grado la pulla, ya que nada más saberlo calificó a su oponente político de trilero , denominación reservada para aquellos tahúres que dirigen el trile, un juego callejero de apuestas fraudulentas. Para cerrar el debate, el alcalde aseguró que no volvería a responderle «ya que los vigueses saben que es el político más devaluado».

Con estas dos perlas es fácil hacerse a la idea de como están las cosas por la praza do Rei. Los vigueses tienen casi a la vuelta de la esquina las elecciones para elegir a su próximo alcalde, una cercanía que tiene de los nervios a los políticos más implicados en este proceso. De hecho, aparte de insultarse también tienen tiempo para iniciar de facto la campaña electoral.

Interioridades

No obstante, en este reparto también hay hueco para sacudir a políticos contrarios aunque no sean candidatos directos en la próxima confrontación municipal. Así, Caballero no tuvo el menor problema estos días en concederle el título de francotirador al conselleiro Agustín Hernández, casi una carantoña si lo comparamos con su fuego cruzado con Figueroa.

Lo que ya parece imposible es desligar la gestión municipal de las cuestiones internas de cada partido cara a la configuración de las listas de las elecciones. Hace unos días Carlos Font, el número 2 del PSOE, hurgaba, y no para bien, en la próxima candidatura popular al Concello, asegurando que Porro es alcaldable a la fuerza y que el conselleiro Javier Guerra no ha querido ocupa dicho puesto.

Figueroa respondió ayer a los socialistas afirmando que las elecciones tienen mucho que ver con el nerviosismo del alcalde por la posibilidad de que haya primarias para elegir al candidato del PSOE. «Está a la deriva ante los problemas internos del partido; las primarias le están dejando sin rumbo, y eso se traslada al gobierno municipal. De hecho, esa es su mayor preocupación y no el gobierno de la ciudad», remachó.

Y como solo quedan nueve meses para las elecciones, el PP empezará la próxima semana a presentar propuestas para la ciudad. Poquito a poco, para que calen, y confeccionar posteriormente con todas ella su programa electoral. Con margen y tranquilidad para pensárselo bien.