Carlos Font anuncia que habrá iniciativas del gobierno antes de las elecciones para ejecutar el plan Moneo
19 ago 2010 . Actualizado a las 11:30 h.Desde que hace catorce meses el arquitecto Rafael Moneo presentó su proyecto para renovar en su totalidad la plaza del Rey el alcalde ha dejado clara su voluntad de llevarlo a la práctica, lo que implicaría el derribo del actual Concello y una compleja obra cuyo presupuesto puede superar los 60 millones de euros. Sin embargo, en este tiempo el gobierno vigués no ha adoptado ningún acuerdo concreto, aunque si ha emitido frecuentes mensajes que muchos interpretan como globos sonda.
En esta línea, el número dos del grupo socialista, Carlos Font, dio ayer por finiquitado de manera oficial la virtualidad del actual inmueble, aunque paralelamente tuvo que justificar la ejecución de obras de mantenimiento. Según el responsable de Gestión Municipal, su estado es tan deplorable que si no se inyecta dinero en obras urgentes sería imposible seguir utilizándolo.
En cualquier caso, Font utilizó gruesos calificativos a la hora de definir el estado en que se encuentra el inmueble de la plaza del Rey. El edil socialista aseguró que «padece una situación irreversible» y que «estamos ante un edificio que agoniza en el que el derribo es la única opción».
Primera partida
A nueve meses de las elecciones el gobierno local tiene difícil poner en marcha un proceso que permita dicho derribo buscando previamente acomodo a la estructura administrativa. Paralelamente, debería buscar una fórmula para financiar las obras, algo complicado en un momento de crisis económica.
No obstante, Font aseguró que en los presupuestos del 2011 se incluirá alguna partida destinada al plan Moneo, aunque no quiso dar detalles al respecto. Si finalmente se cumple este anuncio su materialización quedará en manos del próximo gobierno municipal, que saldrá de las elecciones que tendrán lugar el 29 de mayo del año próximo.
El diseño que Moneo presentó para reordenar la plaza del Rey incluye no solo el derribo del actual Concello, construido en los primeros años de la década de los setenta sobre una parte del antiguo castillo de San Sebastián, sino también de la Gerencia de Urbanismo y del aparcamiento existente bajo la plaza.
Sobre todo este espacio se construiría una nuevo edificio municipal (en el lado este del recinto) con la característica de que sería un inmueble horizontal para permitir las vistas sobre la ría en la medida de lo posible. También un aparcamiento subterráneo que triplicaría el actual y un centro comercial bajo la sede municipal para financiar las obras.
A la vista del planteamiento la opción más plausible sería una concesión para explotar ambas instalaciones a cambio de la financiación de unas obras que serán largas, complejas... y caras.