A toda vela en el Real Club Náutico

Xulio Vázquez VIGO/LAVOZ.

VIGO

Este verano apunta a récord la llegada de yates extrajeros, con un 35% más que en el año anterior. El contramaestre Serafín Rodríguez les ayuda en la maniobra de atraque

16 ago 2010 . Actualizado a las 11:45 h.

El sol atrae a los veleros. El buen tiempo que se ha instalado en As Rías Baixas está contribuyendo a que las embarcaciones de recreo recalen en el puerto del Real Club Náutico de Vigo. Este verano la llegada de yates extranjeros va camino de establecer un récord con respecto a años precedentes. La previsión del director deportivo, Brais Touceda, es que acudan un 35% más. De momento, en los meses de junio y julio se han contabilizado sesenta barcos más que en en esos mismos meses del año anterior. Y, en los días que llevamos de agosto, las cifras siguen invitando al optimismo, porque ya han arribado 74 y este fin de semana esperaban una veintena.

La mayoría de estos veraneantes de lujo son franceses. Representan un 34%, seguidos de los británicos con el 20% y de los alemanes, ya en el 11%, casi a la par que los holandeses, con un 10%. Los vecinos de Portugal aportan el 8%, muy similar a los belgas con el 7%. Los demás países, sobre todo los norteamericanos, forman el 10% restante.

En las tareas de atraque cuentan con la inestimable ayuda del contramaestre del Náutico, Serafín Rodríguez Vidal (60 años). Acaba de cumplir una década en el club vigués. Es un auténtico lobo de mar. Estuvo siete años enrolado como marinero en petroleros de la Shell holandesa. «Tenía que hacer guardia de máquinas, en puente y cubierta. Realizábamos rutas por distintos países del mundo, incluso llegué a Singapur y hasta Australia», explica. También pasó por Barreras, en pintura de chorreo y, luego, un largo período en un almacén de Pontevedra, hasta desempeñar su actual trabajo.

«Soy contramaestre, lo que significa que me encargo de las maniobras y demás cosas que se precisen hacer en el varadero y en el puerto del Real Club Náutico. Hay que revisar los pantalanes y los amarres de las embarcaciones, para que no se suelten. También subimos los barcos con el travel o grúa y los lavamos con una máquina de presión. Pero hay otras empresas que vienen a pintarlos y repararlos, si lo precisan», argumenta.

Al preguntarle por la maniobra de atraque, dice que entran ellos mismos en el muelle, donde los apoyan con una zódiac para terminar de atracar, además de ponerles los amarres. «Es preciso tener mucho cuidado cuando hay viento, porque el yate puede irse encima de las otras embarcaciones y causarles desperfectos», advierte.

Sobre las actuales infraestructuras del Náutico, resalta que con las obras previstas para dentro de un año se modernizará por completo. Ahora mismo cuenta con pantalanes de casi 30 años, con un diseño muy antiguo, sin fingers (amarre lateral), dañados por el tiempo de uso. «Los barcos tienen que entrar en este momento casi con un calzador», afirma. El nuevo puerto tendrá pantalanes de última generación, más amplios, con mayor estabilidad, acabados en madera tropical y aluminio, además de iluminación Led, entre otras innovaciones.