La Regata Rías Baixas comenzará hoy desde las inmediaciones del Náutico de Vigo, el club organizador, para cumplimentar una primera etapa que llevará a los participantes hasta Combarro, la villa pontevedresa que acoge por primera vez en la historia al más de un centenar de barcos que participan en esta edición.
Serán cinco jornadas de intensa navegación por las Rías Bajas, con recaladas en A Pobra, O Grove y Sanxenxo, además de la comentada de hoy en Combarro. Como es tradición, la Rías Baixas se convierte, un año más, en la regata más multitudinaria del atlántico español, con los mejores barcos gallegos presentes, acompañado por una buena representación de las flotas portuguesas, asturiana y vasca de cruceros.
Este año la organización ha reunido a los barcos en cuatro clases. La más vistosa, por supuesto, es la de los rápidos grandes y potentes de Regata, entre la que están los candidatos al triunfo absoluto, con los gigantescos Farr 45 Bizkaia , el buque insignia de la flota vasca hermanada con la Rías Baixas y el ETEA de la Escuela Naval de Marín, que llevará a Fernando Cominges a la caña. El Pairo VIII de José Luis Freire, que podría tener como caña a Laureano Wizner, junto al Castrosúa de Willy Alonso serán también serios candidatos al triunfo en esta clase, junto al Ourense y su gemelo X-Plosion , que harán predominar sus esloras.
En esta categoría, pero jugando con su velocidad, hará su aparición el Mumm 30 patroneado por Gonzalo Araujo, caña vigués del Bribón , con el que acabó segundo en la Copa del Rey recién celebrada en Palma y que en esta ocasión defenderá la marca E para comer ben, Lugo . Tampoco habrá que olvidarse del Solventis , de Malalo Bermúdez de Castro recién proclamado campeón gallego.
En la clase de Regata-Crucero se dan cita barcos como el Cormorán 05 de José Luis Escudeiro y el Alimentos de Zamora de Juan Carlos de Ana que este año pueden convertirse en los gallitos de la categoría gracias al nuevo corte que se ha producido en ella.
La salida de hoy está prevista para las 13 horas y los participantes se enfrentará a una regata que se presume breve ya que el viento parece asegurado según las previsiones y les podría llevar hasta Combarro en unas tres horas, siempre que la temible Costa de la Vela no tienda una de sus habituales trampas climáticas.