El estilo que quiere implantar Paco Herrera apunta maneras, pero a´´un está muy lejos de conseguir el efecto deseado al no estar coordinados los movimientos
08 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Paco Herrera tiene su boceto sobre lo que quiere de este Celta, bien estructurado. Es prometedor, atrayente y convincente, al menos sobre el papel. Ahora tiene por delante lo más complicado, levantar los cimientos, ya que de ahí no pasa el equipo celeste, que tiene que dar pasos de gigante si quiere llegar a la primera jornada de liga como un equipo convincente que desarrolle la idea que tiene en mente el técnico catalán.
La conexión De Lucas-Trashorras está muy verde. Ante un rival con exigencia el equipo aún no ha sido capaz de mostrar un potencial que permita ser optimista sobre el rendimiento de este Celta. Tampoco pesimista, desde luego. Hace falta tiempo para poder sacar conclusiones más certeras. De momento todo son incógnitas.
La declaraciones de intenciones es muy buena. El equipo quiere combinar y hacerlo con el mayor ritmo y la verticalidad posible. Este deseo de Paco Herrera exige, además de un importante desgaste físico con los continuos desmarques, que las asociaciones entre los jugadores de ataque se automaticen más. Y esos automatismos no surgen de la noche a la mañana. Hay que entrenarlos muchos y ponerlos en práctica en los partidos.
Ayer era el primer día en el que Roberto Trashorras coincidía en el terreno de juego con los nuevos fichajes. Su conexión con Quique de Lucas debe ser clave para la creación del juego celeste y esta no apareció, todavía está muy verde. Sus movimientos no están todavía sincronizados.
El lucense encuentra mejor a Michu, con quien está más acostumbrado a jugar. Son tres futbolistas que con sus armas -la potencia del asturiano, la clase en el desplazamiento de la pelota del lucense y el golpeo de balón de De Lucas- pueden desequilibrar a cualquier defensa. Si consiguen encontrarse para buscar el camino más corto hacia David Rodríguez, el Celta será un equipo que haga mucho daño.
El elemento añadido del juego ofensivo fue ayer Joan Tomás, otro de los nuevos. Sus cualidades aún están por ver, si no ofrece más de lo que se le ha visto, de momento Dani Abalo ha hecho más méritos para tener un puesto en el once.
La fragilidad defensiva sale a escena. Hasta ahora los diferentes proyectos célticos desde su descenso a Segunda han ido dando tumbos. Unas veces porque tenían demasiados cedidos, otras porque refuerzan la defensa y no la delantera. Ahora es al contrario, el club ha apostado por contratar gol, pero desvestir a un santo para vestir a otro no suele ser una buena solución. Las carencias están atrás.
En el centro de la zaga hay escasez de efectivos, pero en el lateral derecho hay una duda muy razonable. Hugo Mallo tiene futuro, apunta maneras, pero aún no ha dado la talla de poder competir en un equipo que aspire a subir a Primera. Quizás a medida que avance la temporada lleve la contraria a esta afirmación y de ese paso que le falta para confirmar que un futbolista capacitado, pero de momento no ofrece las garantías necesarias.
El de Marín dejó un agujero la pasada temporada que al final tuvo que ser cubierto dignamente por Vasco Fernandes. Ahora, si no da un paso adelante en su progresión no tiene a nadie que le cubra las espaldas, y eso es muy peligroso.
En el gol de los portugueses se descolocó al ir al cerrar al centro dejando a su rival solo.