Mateo, el canterano persistente

La Voz X. R. C. VIGO/LA VOZ.

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En su tercera pretemporada con el Celta, el redondelano lucha por hacerse un hueco en el primer equipo

30 jul 2010 . Actualizado a las 02:57 h.

Mateo Míguez (Redondela, 1987) no desiste. Cada verano lo intenta y lo acabará consiguiendo. Esta es la tercera ocasión que realiza el pretemporada con el Celta con la esperanza de quedarse. Sabe que está más difícil que nunca, pero él también ha crecido y por primera vez en años ha sido capaz de burlar a las lesiones. Si al final tiene que volver al filial de Segunda B lo hará para ser un puntal con la esperanza de que Paco Herrera cuente con él a lo largo de la temporada. El año pasado tuvo sus minutos de gloria en el épico partido de Villarreal en donde el Celta eliminó al submarino amarillo.

Es la tercera vez que acude a Melgaço, y aunque en las anteriores tuviese que regresar al filial, el delantero de Redondela no pierde la esperanza: «Nosotros trabajamos al máximo, siempre con esperanzas, con nuevas ilusiones y siempre lo ves como una nueva oportunidad, esperemos aprovecharla esta vez».

El gran problema en esta ocasión es que los tres fichajes son competencia directa. La zona de vanguardia es la única que se ha reforzado. «De medio campo para arriba de momento hay dos o más por posiciones y aunque yo creo que contamos con posibilidades, porque tenemos el aval del trabajo y la ilusión de muchas temporadas abajo, por lo menos esperemos ganarnos un sitio a lo largo de toda la temporada con el trabajo diario».

Tiene claro que no va a cejar en el empeño. En primer lugar, porque después de muchos años las lesiones le están respetando. «Los últimos años yo creo que tuve mala suerte con las lesiones, y no pude hacer alguna pretemporada, pero este año me encuentro muy bien y esperemos estar así toda la temporada», recordó.

Pepe Murcia, Eusebio y Herrera han sido los tres técnicos con los que ha acudido a la raia portuguesa y sin duda el recién llegado es el más directo. «Herrera solo nos dijo que trabajásemos a tope, que las oportunidades había que merecerlas y en eso estamos». El técnico catalán comentó en su última comparecencia que veía muy bien a los canteranos más ofensivos.

Además, el 4-4-2 le convierte en un jugador polivalente. Se adapta tanto a las bandas como a jugar de segundo punta: «Creo que puedo jugar en varias posiciones porque ya lo he venido haciendo abajo. Igual en una banda, igual como segundo punta, pero lo importante es disfrutar de minutos».

Y en caso de no superar el corte, no tendrá ningún reparo en volver al filial. Sabe que el segundo equipo le necesita y que además le puede servir de trampolín: «No sería un palo. Estoy muy cómodo en el B ya llevo muchos años allí y aunque me gustaría jugar en el primer equipo si tengo que bajar lo haré lo mejor posible con la idea de ser uno de los puntales del equipo».

Además, Mateo está en un momento clave para su futuro. Le queda un año de contrato con dos más opciones por parte del club. Que el Celta ejecute la cláusula para retenerle dependerá de su contribución al primer equipo. «Esperemos que puedan prorrogar el contrato porque mi sueño es seguir jugando aquí». Lleva toda una vida de celeste.