Caballero se queda en Blanco

Rosa Espinosa redac.vigo@lavoz.es

VIGO

Hoy no es el Día de Galicia, ayer tampoco lo era, pero no importa. Los políticos no tienen el don de la ubicuidad (aunque lo parezca), así que, los jardines del Pazo de Castrelos albergaron el acto institucional que convoca el Concello de Vigo para festejar por adelantado la señalada fecha y tener luego el 25 de julio libre, ya sea para festejar al Apóstol a lo grande en Santiago, como para irse a la playa a darse color, o lo que se tercie.

En el jardín inglés, el grupo de cuerda de la Orquesta Clásica de Vigo puso la banda sonora incial ejecutando piezas clásicas de Mozart y Dvorak; y contemporáneas de Scott Joplin (de la película El Golpe ) y Larchet; y cerró también el acto interpretando el Himno Gallego.

El alcalde de Vigo, Abel Caballero , convocó a las fuerzas vivas de la ciudad a participar en el evento que reúne cada año a lo más granado de la sociedad local, junto a algún convidado con solera. El año pasado, el encargado de leer el Bando del Día de Galicia fue el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo . Este año, cambiamos de bando político para leer el ídem, y su disertador fue el ministro de Fomento, José Blanco , que comenzó su discurso, en gallego, of course , recordando que se cumplen 91 años desde que la Asamblea de las Irmandades da Fala se reunieron por primera vez para celebrar el Día de Galicia. El ministro entró rápidamente en el tema que a todos nos preocupa, la crisis, y manifestó que «en tempos difíciles hai que dar a cara, tomar decisións e explicarlle á xente porque é necesario tomalas». Y aunque habló de sacrificio, trabajo y confianza, también apeló al carácter gallego para salir del agujero: «Os galegos sempre fomos expertos en medrar ante a adversidade, en superar crises, ciclos e todo tipo de vaivéns económicos que ao longo da historia afectaron á nosa terra». Blanco no desaprovechó la oportunidad de barrer pa casa , e hizo mención a la deuda que el Gobierno de España está saldando con Galicia, «por exemplo no eido das infraestruturas, onde están marcando fitos de investimento en novos medios e vías de comunicación, que están facendo que os galegos deixemos de ser Xente ao lonxe» .

Y eso que al ministro se lo pusieron complicado un grupo de vecinos de Chapela que protestaban contra la ampliación de la AP-9. Esperaron a Blanco y, durante el acto, estuvieron coreando consignas como «Para Vigo champán e para Chapela mortadela». Nada menos.

Lo más conmovedor llegó al final del dircurso, cuando Blanco hizo referencia a un «cabaleiro» que defiende Vigo. Previamente, Caballero ya había agradecido su apoyo al ministro, «porque queremos contar cos nosos grandes soños, o AVE, a nova estación de ferrocarril, o novo aeroporto, as autovías, a irrenunciable ampliación da ponte de Rande». Y, cómo no, hizo una gran y poética loa a la ciudad, recordando su pasado, y sobre todo, su presente y su mandato.

Pero no solamente había políticos ayer en los magníficos jardines vigueses. Al calor del ocaso se encontraron también gentes de muy diversas profesiones, incluso numerosos funcionarios de la Xunta, que, para su sorpresa, fueron invitados vía correo electrónico por el regidor municipal. En el acto se dieron cita muchas caras, desde la ministra Espinosa hasta Gayoso , Porro , Louro , Santiago Domínguez o Juan Manuel Vieites , entre otros.