Augas de Galicia desestimó las alegaciones presentadas por el Concello y ratificó la sanción de 6.000 euros que le había impuesto tras detectar el 15 de enero del año pasado un vertido de aguas residuales no autorizado y sin tratamiento procedente de la depuradora. Se trata de una infracción de carácter grave. Hay otros dos expedientes sancionadores anteriores, con multas de tres mil euros, así como varias denuncias posteriores del Seprona por otros vertidos.
El Concello había alegado que la responsable del vertido era la adjudicataria, que se produjo en un aliviadero un día de «gran pluviosidade», que la depuradora tiene problemas de diseño que la propia Xunta no solucionó y que era una reiteración de la sanción, ya que había otras dos anteriores.
La Xunta no aceptó ninguno de los argumentos. El responsable del vertido, dice, es el Concello, titular de la estación. La pluviosidad no tiene «nada que ver» con el vertido y, además, en «épocas de seca o problema non desaparece».
Tampoco acepta que se trate de una nueva sanción por el mismo hecho, ya que, afirma, se trata de vertidos diferentes. No hace referencia, sin embargo, a la queja del Concello de que la depuradora tiene problemas estructurales y que los intentos de la alcaldesa de involucrar a la Consellería de Medio Ambiente para resolverlos no fueron atendidos.
La adjudicataria advirtió en varias ocasiones que la estación está al borde de colapso.