El día de las mesas separadas en Bouzas

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

21 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Cada tercer martes de agosto rige en Bouzas lo que podría llamarse la ley de las mesas separadas a la hora de la comida. Los hombres, siguiendo una tradición que se remonta muchos, muchos años atrás, hacían coincidir el final de las fiestas con lo que bautizaron como el día de los patrones. El sarao en cuestión era (y sigue siendo) una disculpa para compartir mesa y mantel y hablar de sus cosas en un escenario vetado a las mujeres, que se quedaban en casa con la pata quebrada.

Hasta que un buen día, allá a finales de los 70, unas cuantas (no más de una veintena), se rebelaron y optaron por emularles. Aquella rebelión (sin acritú) fue sumando adeptas año sí y año también, hasta convertir la cita en una tradición. Ahora son ellas las que vetan sus reuniones a los hombres. De hecho, éstos ya sugirieron alguna vez que podría transformarse la cita en mixta, pero no coló.

Así, mientras el número de comensales masculinos, reunidos desde siempre en el Liceo Marítimo, ha ido decreciendo a los pocos, el de féminas ha recorrido el camino inverso. Primero se les quedó pequeña la cafetería del mítico Maravillas, luego pasó lo mismo con la de la playa de los Olmos... Hasta que hace más de una década encontraron el escenario perfecto con la complicidad de Pablo Egerique. Las personas que le han sucedido al frente de la Zona Franca (Teresa Pisano no ha sido una excepción) han mantenido el compromiso verbal.

Cuando las respectivas comidas de unas y otros remataron, se reunieron todos en terreno neutral para seguir la fiesta. Allí estaban los Freire, los Falque, los Bastos, los Veiga, los Correa... Y algunos invitados, como Abel Caballero, Lucía Molares, Corina Porro... Previamente, la mayoría de ellos habían coincidido en la misa que, también en el marco de las fiestas, se celebra en honor de San Pedro pescador.

Los asistentes al acto religioso, tan arraigado como todos los del programa festivo, fueron testigos de como, por primera vez en la historia, la encargada de realizar la ofrenda era una mujer, Paloma Rueda, en este caso muy vinculada a la zona por lazos profesionales, ya que es la directora del Centro Tecnolóxico do Mar. Siempre tiene que haber una primera vez. Esperemos que no sea la última.

Y mientras Bouzas echa el telón, A Guarda está a punto de levantarlo. El municipio baixomiñota celebrará este fin de semana una de sus citas gastronómicas más sabrosas, la del pez espada. En el certamen colaboran todos los restaurantes de la villa, lo que implica que, elijamos el que elijamos, en la carta no faltará este pez preparado de las formas más variadas.

Otra posibilidad de catar tan preciada especie es sumarse a la degustación de pinchos que habrá en la carpa habilitada al efecto a pie de puerto. Y como complemento, una muestra de tradiciones marineras. Naturaleza con arte. Otra cita mucho menos material, pero que no quisiera perderme, es la apertura de la exposición Arte e Natureza. Cuqui Piñeiro me recuerda, vía correo electrónico, que la cita es mañana en el pazo de Castrelos. Obras de artistas como Álvaro de la Vega, Acisclo Manzano, Soledad Penalta, Víctor Lorenzo, Jesús Valmaseda..., se complementarán con el paisaje natural, del que pasarán a formar parte.