En el punto de información turística de Vigo elaboran una antología con anécdotas disparatadas que demuestran lo desorientados que llegan algunos a la ciudad
18 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Trabajar en una oficina de información turística no parece una profesión agobiante a primera vista. Pero quien lleve diez años ejerciéndola puede llegar a sufrir daños irreparables en su sistema nervioso. Quienes se dedican a orientar a los turistas han de saber desde dónde encontrar una peluquería canina, hasta dar un cursillo rápido de cómo se hace una Queimada. Además pueden ayudar al hijo de un emigrante a encontrar a su familia en una aldea remota de Galicia, muy al estilo Paco Lobatón.
Pero, sin duda alguna, el mayor riesgo es que los turistas pueden acabar con la paciencia, pues llegan desubicados, confundidos y equivocados. En general, se sabe que en Galicia no abundan tablaos flamencos ni corridas de toros, aunque hay algún extranjero que otro que se empeña en seguir preguntando por ellos. Hay quienes traen la idea de encontrarse con una población casi tribal, a modo de poblados celtas: gaiteiros con su típica vestimenta, y jóvenes galleguiñas bailándoles una muiñeira.
En la Oficina de Información Turística de la Xunta en Vigo elaboran una lista que recoge todas las perlas que escuchan a diario. Ramón González lleva más de diez años trabajando allí y ya se ha acostumbrado. No es la primera vez que tiene que planificarle el viaje a algún despistado que llega sin saber qué quiere ver, un tanto desubicado, pensando que está en la provincia de A Coruña.
Ha tenido que explicar en numerosas ocasiones qué es una meiga y decepcionar a muchos anunciándoles que no hay un lugar específico en donde observarlas.
Los que llegan desde el extranjero lo hacen con miedo, y lo primero que preguntan es a qué distancia queda Euskadi y si hay peligro de bomba. Lo más impactante es que los turistas no ejerzan como tal y que algunas señoras, según cuentan en el punto de información, preguntan antes de nada, dónde están Zara, C&A u otras tiendas.
Bolis, marcapáginas y otros...
Otros prefieren ahorrarse el dinero de las compras y piden directamente en la oficina de turismo que les regalen camisetas, bolis, marcapáginas y otros recuerdos. Muchos alegan motivos como «esto es de la Xunta, es público y de todos» para poder apropiarse de ellos y poder llevar regalitos de sus vacaciones para todos sus amigos y familiares.
Así de duro es orientar a turistas, y así de bien se lo pasan quienes trabajan en la Oficina de Información Turística en Vigo.