En busca de la mariscada perfecta

Sara Vila VIGO/LA VOZ.

VIGO

Nos metemos en la piel de una turista en busca de un gran banquete en A Pedra. La cuenta puede superar los 90 euros

11 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Lacón con grelos, polbo á feira, cocido lalinense, caldo gallego, empanada o tetilla con membrillo... Uno de los principales atractivos de Galicia es su gastronomía, y el marisco ocupa un lugar privilegiado entre todos los manjares que se ofrecen en la comunidad. Los precios son altos pero a la mayoría no le importa pagar por lo que se considera todo un manjar.

Una periodista se disfraza de turista en busca de la mariscada perfecta. Armada de cámara de fotos, gafas de sol y plano de Vigo, se confunde entre la gente. Al igual que quienes la rodean, llega al centro histórico de la ciudad esperando saborear toda la riqueza del Atlántico cuando se siente a la mesa.

Las calles del Casco Vello vigués acogen a todos los que llegan, que encuentran en esta zona el espíritu vivo de una ciudad de mar como es Vigo. La calle de las ostras es el lugar por excelencia para tomarse una buena mariscada mientras un grupo de mujeres abre ostras en plena calle y se las ofrece a los viandantes. Al paso por cada restaurante, una persona sale a convencer a la periodista encubierta para que coma en su local, la invitan a sentarte y le muestran las piezas de marisco todavía vivas.

Ante toda esta exhibición, hay quienes son sinceros con la falsa turista y reconocen que los centollos no son de la ría, vienen de Francia; y los langostinos y las cigalas tampoco, son congelados. Pero eso no significa que no sean de buena calidad, todo lo contrario. Quien se atreve a desvelar este secreto, asegura que «esto pasa en todos los restaurantes aunque nadie lo diga, no todo el marisco que se sirve es de la ría». La gente se amontona en las terrazas esperando por sus raciones de ostras, mejillones, bogavantes... Mientras la periodista camina, recibe panfletos con las ofertas de cada local, los precios y abundantes fotos de apetecibles bandejas repletas de mariscos.

Las mariscadas son un menú del que no se puede abusar. Sin embargo, el marisco no tiene colesterol, por el contrario aporta grasas saludables como la omega 3. Pero aunque la salud no se resienta, sí lo hará el bolsillo. El precio más bajo para dos personas es de 40 euros incluyendo centollo, almejas, cigalas, gambas y mejillones.

Pero si se quiere probar más tipos de mariscos el precio sube, y se puede llegar a pagar hasta cerca de 90 euros por una mariscada para dos personas a base de buey, centollo, cigalas, gambas, langostinos, ostras, navajas, vieiras, mejillones zamburiñas, percebes, langosta y bogavante. Algunos restaurantes ya tienen ofertas para atraer a la clientela, que en estos tiempos prefiere evitar los grandes gastos. Descuentos del 10% o una botella de Ribeiro para acompañar con la mariscada son algunas de las ofertas. El precio medio por persona es de 24 euros, aunque cuanto mayor sea la variedad de mariscos que se pidan, más alta será la cuenta.

El paseo por el Casco Vello abre el apetito a cualquiera. La falsa turista se acerca a una mujer que vive por aquella zona para que la oriente. La señora le recomienda restaurantes donde comer. Pero antes de despedirse le dice: «Yo la mariscada la hago en mi casiña que me sale por la mitad de precio y estoy segura de que me como marisco de la ría de Vigo».