El Bernabéu busca al heredero del Barça

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández REDACCIÓN/LA VOZ.

VIGO

Motta y Ribery, ausencias en un duelo entre dos equipos que no eran favoritos para estar en la final

22 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El más difícil todavía de Van Gaal o un nuevo subidón para el ego de Mourinho. Eso y una Champions se juegan hoy el Bayern y el Inter en el Bernabéu. Dos invitados sorpresa para una final en la que se han plantado después de tumbar a los grandes favoritos. El bombo dibujó unos cruces en los que Manchester y Barça discurrían en paralelo hasta el último choque, que bien podría haber sido una reedición de lo visto hace un año en Roma. Pero los alemanes derrotaron a los últimos subcampeones y los italianos se encargaron de evitar la pesadilla blanca de un campeón culé en Madrid.

Así que hoy, muniqueses y neroazzurros dirimirán el regreso a la primera fila del panorama europeo mucho tiempo después. Para el Bayern significará revivir las sensaciones de aquel duelo en Milán, donde en el 2001 se quitaron la espina de la final que dos años antes le había levantado el United en el descuento de un choque que tenían ganado. Los penaltis convirtieron al Valencia en víctima de los chicos de Hitzfeld.

En el caso del Inter, la travesía en el desierto ha sido bastante más larga. Hace 35 años ya desde que tumbaran al Benfica, con Helenio Herrera en el banquillo y Luis Suárez sobre el campo. Ahora llegan al Bernabéu en busca de un título que además les permitiría completar una temporada perfecta. Exactamente lo mismo, persigue su rival.

Para los de Van Gaal el triplete era una especie de quimera a principios de campaña, cuando el equipo pinchaba jornada tras jornada en la Bundesliga y la primera fase de la Champions se complicaba terriblemente. Pero el Bayern levantó cabeza aquel día en que su técnico rodó por el banquillo para festejar la victoria liguera ante el Werder Bremen, auténtico punto de inflexión, respaldado por la inesperada victoria en el cruce contra el United. la consecución de la Copa germana y la sencilla resolución de las semifinales ante el Lyon.

En todos estos encuentros, una misma figura: Robben ha aprovechado la irregular campaña de Ribery para erigirse en estrella única de su equipo con goles fundamentales.

Hoy sus compañeros se encomiendan a él, con el francés nuevamente fuera de combate por sanción, y esperan que el holandés lidere el teórico juego alegre que promulga su compatriota desde el banquillo para minar la solidez de un Inter que llega como favorito.

Claro que las apuestas ya aventuraron antes el triunfo del United. Y la del Barça, hasta que Mourinho dio una doble lección táctica para convertirse de un solo golpe en candidato a llevarse la segunda Champions de su carrera y a ocupar de forma definitiva (o todo lo definitiva que a Florentino se le antoje) la silla sobre la que hoy se sentará en el Bernabéu. Para cerrar el triplete, el técnico luso confía en un nuevo partidazo en la dirección de Sneijder, uno más en la nómina de ex jugadores blancos que vuelven a casa en busca de la hazaña continental.