Novela histórica

VIGO

07 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Recomiendo vivamente Unha historia que non vou contar , de Cid Cabido. Es una novela estupenda y, para un vigués, una gozada. A través del asesinato de un empresario de la conserva, retrata el Vigo de los años 70, una ciudad irreal, donde la sardinocracia y el franquismo daban sus últimos coletazos. La historia está basada en un suceso auténtico y transita también por las cloacas del caso Reace, formidable estafa alentada por el Régimen. Por sus páginas, desfila un universo de personajes perfectamente reconocibles. Entrevistas o recortes de diario permiten a Cid novelar unos hechos y una época más interesantes que las fantasías de muchas novelas históricas.

El protagonista, además, es un hallazgo. Que nadie espere una novela negra. La cosa está más cerca de Norman Mailer, de Wolfe o de Capote, actualizados con un barniz gamberro al estilo de Martin Amis. Este personaje, del que no se dice ni su nombre, no tiene otra motivación que una absoluta astenia. La apatía es el motor de su acción. Su abulia le lleva de una cosa a la otra, haciendo que, milagrosamente, la historia avance. El título, desde luego, ya lo dice todo.

Este sujeto, que vive de prestado en un apartamento en la Porta do Sol, cara a cara con el Sireno, nos hace disfrutar con sus retratos del Vigo de hace más de tres décadas. Pero también por sus andanzas por la ciudad de hoy.

Hace años, no había personaje de buen tono que no se emborrachase en París. La masiva ingesta de absenta en el bulevar Saint Germain era garantía de éxito. Luego, la cosa se escoró al Oeste y el protagonista debía consumir whisky de forma compulsiva en cualquier tugurio de Manhattan. Actualmente, parece obligatorio que la acción discurra en Suecia y que nuestro hombre se cueza en vodka en su casa. Los más audaces, cruzan el mar Báltico para empinar el codo en Lituania. Misteriosamente, estas localizaciones refuerzan la identificación del lector de hoy.

Cid Cabido, en cambio, saca a su personaje de copas por el Manteca, lo lleva a tomar vinos a La Bodega de Moncho y lo hace descender a los infiernos del Tony's Guitar. Además, ni tiene primos que se llamen Olafsson, ni ve paisajes de campos de colza ni utiliza palabras que contengan 17 fonemas vocales. Nuestro hombre dice ghicho para referirse a cualquier persona y cuando, en su vagancia infinita, se niega a hacer un trabajo lo justifica «porque dá moito choio». Unha historia que non vou contar es una novela estupenda que, además, para un vigués, deja un gusto especial. Escrita, además, por un autor que tiene a honra que nadie, nunca, ha publicado en ningún medio una foto suya, ni ha sido entrevistado jamás en televisión. Un tipo honesto, que quiere moverse al margen del mundillo. Así que, en mi maldad, me encanta recomendar esta obra: primero, porque es muy buena. Y, segundo, por molestar.