El Barça tronza el paraguas del Dépor

Rubén Ventureira

VIGO

El conjunto de Lotina perdió siempre la pelota en la zona de presión azulgrana y no se llegó a desplegar en ataque

15 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Barça es, en efecto, más que un club. Es una atracción turística. El visitante va a la Sagrada Familia, a las Ramblas, al Museo Picasso y al Camp Nou. Lo que hay dentro es algo digno de ver, un cuadro expresionista con marco de oro de Guardiola. Un Dépor soso asistió a un nuevo pase de los Globetrotters del fútbol con la boca abierta y la defensa cerrada. El espectáculo lo ofreció en la primera parte, pero falló en la definición y se trabó en un corto 1-0. En la segunda, a medio gas, sentenció.

¿Cómo se para un tsunami? Simplemente no se puede. Viene y se va. Lotina intentó minimizar los inevitables daños juntando las líneas delante del área. En defensa, Piscu fue el acompañante de Lopo y Manuel Pablo se situó en la izquierda, quedando el lateral derecho para Laure. El Dépor se plantó con un 4-4-1-1, con Riki como llanero solitario y con Pablo Álvarez como teórico mediapunta, pues se pasó el partido en la zona de pivotes. Guardiola no se apiadó del depresivo Dépor, y de los que ganaron en el Bernabéu, solo dio descanso a Puyol, Milito y Keita. Comparecieron en el once Xavi y a Messi, que están en trance futbolístico.

La pasada temporada, el Dépor se desmoronó en el Camp Nou tras un gran eslalon de Messi ante el marcaje visual de los deportivistas. Corría el minuto 13 cuando el argentino intentó repetir aquella jugada, pero esta vez apareció Lopo para tirarlo y ver una amarilla. Esa acción despertó al gigante, que hasta entonces solo había avisado con un disparo al palo (min 9) de Pedrito. A la siguiente jugada, Xavi, un jugador que adivina espacios hasta en la oscuridad, envió un balón a la espalda de la defensa, justo allí donde apareció Bojan, que definió con maestría (min 15).

Messi decidió entonces que había que sentenciar ya. Y desplegó su repertorio, empezó a darle a todas las teclas del mando de la PlayStation: el argentino asistiendo para que Jeffren se topase con Aranzubia (min 19), ideando una vaselina que el meta desvió a córner (min 20) o un pase para que Alves rematase de chilena al larguero (min 23).

El Dépor sobrevivió al monólogo interior de Messi. Aferrado a su paraguas, se limitó a ver llover. Perdió la pelota siempre en la zona de presión azulgrana, así que no olió el área. Una acción individual de Riki culminada con un disparo blando (min 11) fue su único tiro en todo el primer tiempo. También es cierto que el árbitro negó un penalti de Jeffren sobre Lopo (min 22), quizá porque este exageró la caída. Con 1-0 se fue al descanso el Barça, que bajó de marcha tras su catarata de ocasiones, aunque siempre monopolizando la pelota.

Al inicio de la segunda mitad, Lotina relevó a Pablo Álvarez por Juan Domínguez, que dio más sentido al juego, aunque el Deportivo solo causó peligro a balón parado, como en una falta botada por Sergio que acabó con un zurdazo alto de Riki (min 60). El Barça se aburrió de tener el balón, pero careció de brillantez. Le bastó con su pegada: un mal despeje de Aranzubia propició un gran gol de Pedrito desde su casa (min 68) y Touré Yayá, ayudado con la mano, echó el candado cuatro minutos después.