Algo hemos hecho mal cuando las mejores vistas de Vigo las tiene un restaurante de comida rápida. En esta ciudad, si quieres cenar viendo una hermosa puesta de sol en las islas Cíes, el único menú posible es una hamburguesa con patatas fritas, regados con una bebida de cola en vaso de papel. Al menos, en el centro urbano. Porque, tras el engendro denominado Abrir Vigo al mar, el restaurante que mejor permite ver la ría es el Burger King del centro comercial de A Laxe.
El turista que, hoy mismo, desee tomarse unas ostras, deberá penetrar en las tinieblas del callejón trasero del hotel Bahía. Y, si elige degustar nuestros sabrosos pescados y mariscos, la mayor parte de los restaurantes serán con vistas al tráfico. El anfiteatro natural que forma la ciudad, con el espectáculo del mar como escena, se utiliza para muy pocos negocios de hostelería en la zona centro.
El restaurante mejor situado del casco urbano es, por tanto, el Burger King de A Laxe. Así que los guiris volverán a sus hogares contando las maravillas que les ofrece nuestra urbe:
-«¿Qué tal en Vigo?»
-«¡Fenomenal! Comimos un whopper».
También pudiera ser que esto no sea casual. Y que los genios del turismo y del urbanismo local lo hayan diseñado así a posta. En este caso, deberían animarse a rematar la faena. De nada sirve convocar en O Berbés las exitosas jornadas del marisco, promocionar las ostras de A Pedra o celebrar en Castrelos la Festa do Mexilón. En el futuro, nuestros próceres deberán organizar la Festa do Big Mac y, en la Reconquista, cambiar a Cachamuíña por Ronald MacDonald, que es más colorista.
Como esto sería ya un delirio, habrá que dar la razón a Corina Porro. No, en la horterísima fuente cibernética multimedia, con sus chafarices de cuarenta metros. Sino en la habilitación de locales de hostelería en las antiguas naves de la fruta y en los tinglados del Berbés.
Parece buena idea recuperar espacios portuarios en desuso, y céntricos, para animar la oferta hostelera local. Y que sea posible tomarte unas ostras o un pulpo, contemplando lo mejor que tiene Vigo, que es su ría. En O Berbés, además, si se lograse ampliar el túnel, se ganaría una gran plaza frente a los soportales que conectaría con las marisquerías en los viejos tinglados de empaque, como defiende el proyecto de la Autoridad Portuaria.
Así que la buena idea solo merece dos reparos: El primero, que antes de ponerse a la obra, se apruebe el plan de usos del puerto, que ordene espacios antes de rellenar sin cuento. Y, lo segundo, que las futuras tabernas vendan productos de aquí. No vaya a ocurrir que lo próximo sea «Abrir Vigo al Wendy» o al Kentucky Fried Chicken.