El Barça no cede, y no es la única buena noticia para el club. La otra es que Ibrahimovic ha vuelto a entrar en racha después de tanto tiempo desaparecido y reñido con el gol. Gracias al delantero sueco, que ha marcado en los tres últimos partidos, desde que Messi le cedió su penalti en Zaragoza en el día de gloria del argentino, el Barça se llevó una sufrida victoria en el fortín del Ono Estadi.
Lo pasaron mal, pero triunfaron los azulgranas en un estadio en el que hasta ahora solo había ganado el Sevilla y donde el Mallorca no había cedido ningún punto más. Sin brillo y sin goleada, pero con el sacrificio colectivo, la capacidad resolutiva de Ibra, y también con suerte, el Barça vuelve a ser líder provisional. Solo a balón parado pudo abrir la lata el Barcelona, después de salvarse de un par de remates del Mallorca al poste, pero el triunfo azulgrana ante un rival tan complicado y competitivo tiene mucho mérito. Además, ya está recuperado Xavi, que sacó el córner que acabó en el gol de Ibra, en el sitio oportuno en el momento de la verdad, cuando tienen que decidir los grandes. Estaba libre de marca y se aprovechó del único error defensivo del equipo de Manzano en un partido en el que Messi fue reservado al principio por Guardiola pero tuvo que recurrir a él porque el Barça no funcionaba.
Ocasiones locales
Con Messi en el banquillo, el Barça tuvo que dar las gracias en el primer tiempo a los palos y a su portero. Cierto es que Aouate tuvo tres grandes intervenciones, pero el Barcelona sufrió demasiado, y ya desde el minuto 2, cuando Aduriz mandó al poste y en el rechace, otro disparo del Chori Castro obligó a Víctor Valdés a sacar una mano milagrosa. Hubo mucho equilibrio en ese primer tiempo, pero a los puntos ganó el Mallorca, que con Martí y Mario Suárez en el medio campo y Borja Valero tirado a la derecha maniató a los azulgrana.
Visto el atasco en el ataque azulgrana, Guardiola dio entrada a Messi en el segundo tiempo. Aunque Iniesta se marchó preocupado, la sola presencia del argentino en el campo ya auguraba algo grande para el Barça, aunque las ocasiones seguían sin caer.
Tuvo que ser un saque de esquina el que resolviese, cuando Aouate despejó el remate entre un azulgrana y un defensa balear e Ibra, sin ninguna oposición en la zona decisiva, lanzó un zapatazo de rabia que casi rompe la red.
El Barça dejó de tocar y llegar y el Mallorca reaccionó, liderado por Borja, pero no consiguió, pese a merecerlo ni igualar ante el campeón.