En el mejor de los casos, si Oubiña se recupera con éxito se habrá pasado más de tres años lesionado. En este tiempo tan solo pudo participar en 15 partidos de un modo discontinuo hasta que a principios de abril del 2009 paró de un modo definitivo, aunque el verano pasado llegó a disputar 45 minutos de un 3x1 en Narón. Fue la última ocasión que tocó balón.
Su caso es similar al del deportivista Juan Carlos Valerón. El canario sufrió la rotura del ligamento cruzado en enero del 2006 en un Deportivo - Mallorca, reapareciendo y lesionándose en la pretemporada siguiente en un amistoso ante el Benfica. Aquella temporada 06/07 tan solo pudo disputar dos encuentros de Liga. Como le sucedió a Oubiña, también se apostó entonces por un tratamiento conservador que no dio resultado y que le obligó a una nueva cirugía a la conclusión de aquella temporada. Valerón volvió en enero del 2008 en un partido frente al Valladolid disputando cinco partidos aquel curso, aunque su recuperación real no llegó a producirse hasta la temporada anterior, en donde ya jugó 22 encuentros.
El brasileño Ronaldo se rompió dos veces la rodilla derecha y se pasó casi tres años sin jugar para reaparecer en el Mundial del 2002 ganarlo, y fichar por el Real Madrid. En el 2008 se rompió la rodilla izquierda cuando jugaba en el Milan. Posteriormente fue traspasado al Corinthians y logró tres títulos.
Thiago Motta, ayer mismo partícipe de la clasificación del Inter ante el Chelsea, sufrió una grave lesión de rodilla en el 2004 de la que se pasó varios años recuperándose con continuas recaídas. En Italia de la mano del Génova volvió al fútbol y ahora triunfa con Mourinho.