Vigo está a una derrota de certificar su descenso virtual

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Vigo está a una derrota del descenso virtual. El viernes (21 horas) Tarragona visita al conjunto de Manuel Povea en As Travesas y un nuevo revés supondría el adiós a la categoría pendiente tan solo de certificación matemática. Después de la última jornada los catalanes aventajan en cuatro victorias (nueve frente a cinco) a los gallegos a falta de siete jornadas. Si le ganan el duelo directo habrán sentenciado el único puesto de descenso sin pasar por el play off. Le quitarían al Ciudad de Vigo cinco victorias y el average , seis en la práctica, que con seis jornadas por delante obligarían a los gallegos a ganarlo todo, mientras que Tarragona debería perderlo todo. Para evitar el marcht ball la única opción es que el grupo de Povea saque el partido adelante. Y pudiendo ser por 13 o más puntos de margen, ya que los tarraconenses habían ganado en la ida por 12.

Manuel Povea, el entrenador, asume la situación sin tapujos. «La única opción que nos queda es ganar y si puede ser por una mayor diferencia mejor, porque de perder la cosa se pondría imposible», reconoce, que tampoco quiere buscar ningún tipo de justificación: «Si hemos llegado a esta situación es porque la hemos provocado nosotros y tenemos que asumirla. Y digo que la hemos provocado, porque hemos perdido oportunidades muy claras en muchos partidos de haber sumado los suficientes triunfos para estar ahora tranquilos».

Pero no ha sido así. Los vigueses hasta han tenido la ocasión de ganarle al líder, pero no han concretado. «Lo único que le comenté al equipo en el vestuario de Zaragoza, además de felicitarlos por su inmenso partido, es que si habíamos tuteado al líder con jugadores de ACB en sus filas hasta hace unos días porque no habíamos ganado a Girona que no hizo absolutamente nada».

No quiso escudarse en la actuación arbitral, aunque para algunos tuvo mucho que ver en la remontada maña. «Yo no lo apreció así», aunque sí comparte la idea generalizada que los colegiados hace tiempo que le han perdido el respecto al equipo. Como ejemplo, la falta que provocó el empate del Girona que forzó la prórroga. «Eso si que es una falta de respeto. Un jugador se mete entre cinco defensores a falta de un segundo y en otra cancha tienen que matarlo para que pite, pero aquí no».

Arbitrajes y situaciones anímicas al margen, Povea también tiene claro que en el déficit del equipo entra la planificación, el presupuesto y todos los avatares que ha sufrido el equipo a lo largo de la temporada. Pero ese análisis queda para el final de curso. Cuando suceda o se evite lo ¿inevitable?