Cuando el explorador británico James Cook se encontró con la maravillosa isla de Hawái descubrió una nueva forma de vida que terminó calando en la población occidental. Quedó asombrado por la destreza que exhibían los aborígenes sobre largas tabla talladas de árboles para dominar las olas. Así nació un deporte que derrocha pasión y un peculiar estilo. El surf refleja el coraje de una tribu que permanece en el tiempo y en el espacio. Lorenzo Lorenzo Costas (26 años) regenta la tienda Puipui, en el número 39 de la calle Progreso. Gira en torno a la moda y al material de deportes de deslizamiento. -¿De qué deportes se trata? -Además del surf, el skate, que consiste en deslizarse sobre una tabla con patines y el snow, para practicar en la nieve. -¿Cómo se le ocurrió montar una tienda de este tipo? -Tiene quince años y estuve trabajando seis como empleado. El dueño iba a cerrarla, porque estaba un poco agobiado y, antes de irme al paro, decidí utilizar mis ahorros para cogerla en traspaso. -¿Practicó surf? -No. Mi contacto con estos deportes fue a través del skate. -¿Vuelve a estar en auge? -Sí, repuntó un poco. -¿Y el surf? -Se mantiene, aunque por aquí no es buena zona de olas. Habría que ir al norte o a Portugal. -¿Cuánto cuesta una tabla? -Sobre 250 euros o el doble. -¿Una de skate? -Por 120 euros ya se consigue. -¿Vende muchas? -El negocio se basa más en lo textil. Nuestros clientes tienen entre 15 y 30 años, y les gusta la moda surfera. Es la principal fuente de ingresos. Se factura más en invierno, porque una cazadora cuesta 500 euros. Pero, con la crisis, bajaron las ventas un 60%. -¿Qué clase de ropa tiene? -De todo tipo: pantalones, camisetas, polos, bañadores...